Capítulo 9.

Viéndote con sus Ojos.

—No puedo creerlo. —Shuhua masajeaba su frente, los ojos cerrados y el cuerpo enterrado contra la silla mientras una pila de hojas era posicionada frente a ella.

—Perdón. —El susurro de su amiga fue interrumpido por la mano de Shuhua, era una señal para que así dejara de hablar. El silencio las invadió, lo único que se escuchaba eran quejas y movimientos de hojas. Shuhua tomó una hoja y comenzó a hacer su trabajo, siendo luego interrumpida por un tarro que rodaba desde la mesa de al lado hasta la propia. Con la misma mano que antes había callado a su amiga tomó del tarro de papas fritas y lo metió en su mochila.

—Me puedes dar toda la comida del mundo pero debes dejar de meterme en detención ¡Quiero mi tiempo libre! —Shuhua finalmente cedió ante los repetidos intentos de Lucy para hacerla hablar. —No puedo creer que estoy aquí de nuevo. —Se quejó Shuhua con un poco de dramatismo agregado para molestar a la menor. Sorn las observaba desde su mesón con una sonrisa, no podía evitar encontrar divertido que las dos amigas venían semana tras semana a detención y siempre por el profesor de historia.

—Lo lamento. —Se disculpó Lucy ya sin recordar el número de veces que lo había hecho, pero en su rostro no dejaba de formarse una sonrisa cada vez que recordaba el motivo por el que nuevamente habían terminado ahí. —Es que estoy tan emocionada. —La alegría de su voz logró que Shuhua volteara los ojos, intentando prestar toda su atención al trabajo que Sorn les había designado para su día de detención.

—Doyeon me prestará un vestido, me hubiera gustado comprar uno nuevo pero con todo el tema de la nueva casa debemos apretarnos el cinturón, ya sabes. —Shuhua sabía que ya estaban en detención y no podrían irse a un lugar peor. Decidió rendirse y hablar con su amiga, aunque todo el tema del baile de bienvenida realmente la tenían saturada. —Seguro te verás preciosa, además Doyeon se viste muy bien. —Lucy asintió, con esa enorme sonrisa que no se borraba de su rostro y Shuhua simplemente sabía lo que iba a pasar.

—Todavía no puedo creer que me invitó Minhyuk ¿Has visto lo guapo que es? —Y ahí iban nuevamente las ganas de pedirle a Lucy que se calle. —Es tan amable y cuando me preguntó hasta sonaba tímido ¿sabes? —Shuhua continuó asintiendo, perdida en las palabras de su amiga mientras se zambullían en el trabajo, mientras antes terminaban antes podían salir de ahí.

—¿Shuhua? —No fue sino por el índice de la más alta que llegó hasta su mejilla que se dio cuenta que las palabras iban ahora dirigidas a ella. —¿Uh? —Preguntó la mayor, lamentando un poco haber ignorado la mayor parte de las palabras de Lucy sobre el guapísimo Minhyuk que la había invitado al baile de bienvenida.

—Te pregunté con quién irás al baile. —Lucy sonaba ofendida, tomando un par de hojas para organizarlas.

—No iré y no insistas en convencerme, ya tengo planes para ese día. —Por el puchero en el rostro de Lucy, Shuhua estaba casi segura de que lo único que su amiga quería hacer era insistir e intentar convencerla.

—Pero Shuhua, es nuestro primer baile ¿Por qué no irás? Puedes venir conmigo y Minhyuk. —Lucy asintió, poniéndose como meta que su amiga fuera al baile si o si.

—Podría, pero las dos sabemos que no quieres eso. —Lucy rió un poco ruborizada, a veces pecaba de ser muy buena y proponer ideas que ni a ella misma le convencían para hacer sentir bien a las personas que quería. Claramente deseaba que ese día fuera solo para ella y Minhyuk, pero tampoco podía concebir que su primera amiga en su nueva escuela no fuera al que ella consideraba un evento tan especial.

—¿Al menos harás algo que valga la pena ese día? Porque si te vas a quedar en tu casa viendo algún drama y tomando sopa instantánea entonces estás obligada a venir con nosotros. —Lucy habló con tono autoritario y Shuhua sabía que dentro de ella solo habían buenas intenciones, su amiga era realmente una buena persona.

—De hecho pasaré la noche con Miyeon, en el mini. —Shuhua mordió su labio, de todas sus amigas Hyojung era la única que realmente conocía más sobre la relación entre ella y Miyeon. Básicamente porque ella había sido quien las había presentado y más de alguna vez había visto a la Taiwanesa acompañando a Miyeon cuando iba a comprar al mini.

—Vaya, parece que a alguien le gusta pasar tiempo con Miyeon. —Lucy movió sus cejas para así molestar a su amiga y por la reacción de Shuhua pareciera ser que lo estaba logrando. —¡Yeh Shuhua! —La mano de la misma tapó su boca para que así Lucy dejara de llamar la atención de todo el mundo.

—¿Ves? ¡Por eso terminamos siempre en detención! —Se quejó Shuhua, volviendo a trabajar para así intentar evitar seguir con el tema.

—Shuhua. —Lucy se acercó al oído de la Taiwanesa, susurrando molestamente a su oído. —¿Te gusta Miyeon-unnie? —Su voz comenzó a subir un poco de tono porque claramente no podía mantener el silencio.

—¡No! —La respuesta fue inmediata. —Espera cómo. —Shuhua estaba confundida y nerviosa porque la insinuación de Hyojung no había nacido de la nada, claramente habían fundamentos tras ellas.

—Mi hermana y Miyeon son muy amigas, recuerda. —Y eso explicaba el que Hyojung conociera que a Miyeon le gustaban las chicas. Aunque con las semanas de conocer a la mayor había notado que estaba bastante orgullosa y nunca tenía miedo de decir sin problema alguno cuál era su ualidad. Shuhua a veces se preguntaba por qué Miyeon no llevaba una bandera gay colgando de las orejas, seguramente si pudiera lo haría. —Sólo sumé uno más uno, Shu. Además te pusiste un poco nerviosa con la pregunta y eso que solo lo decía de broma. —Rió Lucy, dejando de darle más importancia.

Shuhua pensó que indirectamente estaba saliendo del closet por primera vez con alguien, al menos no de la forma traumática que había sido contarle a Miyeon. Era la primera vez que una de sus amigas se enteraba y estaba asombrada de la pasividad con la que Lucy se tomaba el tema, era inquietante pero se sentía bien.

—Igual y no me gusta Miyeon. —Confesó Shuhua. —Bueno si, pero no de la forma en que crees. —Lucy asintió, moviendo una pila de hojas para que así Shuhua no sintiera la presión de ser observada mientras hablaba de sus sentimientos. —¿Pero sabes? —Shuhua sonrió, haciendo que las dos se vieran y dejaran todo lo demás de lado. —Me encantaría estar enamorada de ella.—El corazón de Shuhua se aceleró solo de decirlo, estaba segura de que era algo que no había pensado antes. Hyojung le hizo una cara, una cara algo indescifrable pero la idea le parecía increíble porque en su cabeza ya se podía hacer la imagen de su amiga junto a la actriz.

Cuando por fin habían terminado de hacer sus deberes se acercaron a Sorn para entregarle los papeles. —Shuhua ¿Puedo hablar contigo un momento? —Shuhua asintió y Lucy comprendió que lo que sea que la encargada de la detención tenía que decir era algo privado.

Cuando ya estaban solas en la sala, Sorn le sonrió pero con un gesto algo incómodo, seguramente las palabras que quería decir le eran difíciles de sacar. —Sabes que te conozco desde que ibas a la escuela primaria ¿no? Nunca hablamos mucho pero siempre captaste mi atención y siento que te vi crecer frente a mis ojos. —Shuhua le devolvió la sonrisa, básicamente por educación ya que no entendía mucho a qué quería llegar la mayor. Claramente Sorn era un rostro conocido en la escuela, sobre todo por pertenecer al equipo estudiantil pero la relación entre la Taiwanesa y ella no era más que saludarse de vez en cuando en los pasillos.

—No pude evitar escuchar su conversación, bueno no son muy silenciosas que digamos. —Lo último lo dijo acompañado de un par de risas juguetonas que se le contagió a Shuhua. Ella nunca fue buena para mantener el silencio y al parecer eso lo compartía con su nueva amiga. —Es por eso que creo que tengo como deber decirte esto ¿sabes? No sólo como parte del equipo estudiantil sino también como tu unnie. —Sorn posó su mano en el hombro de Shuhua, su rostro era difícil de descifrar por lo que la menor no lograba hacerse una idea de a dónde iría la conversación.

—Ten cuidado con quien te juntas, Shuhua. —Su voz se convirtió casi en un hilo. —A Miyeon la conozco hace muchos años, siempre estuvimos en la misma clase y la gente habla sobre ella ¿me entiendes? — "¿Habla sobre ella?" se preguntó Shuhua, confundida.

—No entiendo. —Acompañó sus palabras con un movimiento de cabeza que indicaba lo mismo.

—No quiero que pienses que no me gustan las personas gay o algo así, yo te digo esto porque la gente en la escuela suele ser muy dura y no quiero que alguien como tu sufra de eso. —Shuhua por fin cambió su expresión a una sorprendida, sintió que su corazón se aceleraba y como el sudor comenzaba a correr por su cuerpo. —Por mi está bien, nunca tuve problemas de compartir con Miyeon pero aquí hay muchas personas que la evitan y si pasas mucho tiempo la gente comenzará a hablar de ti también. —Shuhua tenía ganas de quitar la mano de Sorn sobre su hombro, era casi como si le estuviera quemando ese leve peso. Dio un paso atrás y la mano salió de ahí lentamente.

—Yo no...—La menor no supo bien qué decir y Sorn asintió como queriéndole informar que estaba todo bien.—Yo no soy como Miyeon. —La sorpresa en el rostro ajeno era clara, sintiendo por fin que la menor estaba incómoda con el tema de conversación.

—Ya te dije que para mi no es problema, Shu. Pero en serio juntarte con Miyeon es casi como gritarle al mundo lo que eres, incluso más si también te juntas con su amiga...¿Su..Su—.

—Soyeon. —Le aclaró. Su voz ahora seca y sin mayor expresión en el rostro.

—Si, Soyeon. Estoy segura de que son novias pero realmente la gente solo habla, es por lo mismo que quiero que te protejas de eso. —Por la reacción de Shuhua, Sorn pudo adivinar que lo último era una noticia nueva. Hasta el momento a Shuhua nunca se le había pasado por la cabeza que Soyeon y Miyeon podrían ser novias, creía que recordaría si alguna de las dos le hubiera mencionado algo así y estaba segura de que Miyeon le había dejado bien claro que Soyeon era su mejor amiga.

—La gente solo habla, Sorn. —Shuhua no estaba segura si estaba bien llamarla por su nombre pero la mayor ya había tenido la confianza de hablarle de temas que dos personas que apenas se conocen no solían hablar. —Quizá alguien debería preguntarle ¿No? —Sorn asintió, sabía muy bien que la mayoría de los estudiantes hablaban por hablar y amaban crear rumores para arruinar la reputación de alguien.

—Gracias por tu preocupación, pero no hay nada de qué preocuparse. —Fue lo último que dijo Shuhua antes de dejar la sala. Los pasillos de la escuela estaban casi vacíos, eran pocos los que deseaban quedarse después de clases y los que lo hacían estaban ahí por algún club o como Shuhua debían cumplir alguna detención.

Los restos del invierno comenzaban a desaparecer y poco a poco se notaba el inicio de la primavera. Shuhua se sentó en una de las bancas en las afueras de la escuela y se quedó mirando a las personas pasar, preguntándose qué dirían las personas de ellas y de pronto la angustia se apoderó de ella ¿Qué dirían las personas de ella? ¿Sería como con Miyeon? Que todos asumen cosas sobre tu vida pero nadie se daba el tiempo de acercarse y preguntar qué pasaba por su día a día.

Shuhua sabía que Miyeon era una joven talentosa, trabajadora y que últimamente no lo estaba pasando bien por su situación familiar. Pero nadie sabía eso, nadie se daba el tiempo de darle su apoyo por sus problemas y en vez de eso preferían hablar de ella. Un sentimiento de justicia se apoderó de Shuhua, no le gustaba que las personas fueran así pero al mismo tiempo no podía negar que temía que la gente hablara de ella de la forma en que lo hacían como Miyeon.

"Juntarte con Miyeon es casi como gritarle al mundo lo que eres" Las palabras de Sorn se volvieron a reproducir en su cabeza

—¿Qué soy? —Shuhua habló en voz alta, a nadie en particular. Estaba confundida y no sabía que el gustar de una chica era algo tan grande como para definir lo que era, porque al menos definía a Miyeon según los otros.

Casi como si la mayor hubiera escuchado una señal divina apareció su nombre en el teléfono de Shuhua. La menor se cuestionó si contestar o no, pero luego recordó que nadie se iba a enterar que estaba hablando con ella, que al menos así la gente no tendría de qué hablar.

—Shu ¿No vas a venir hoy? —Shuhua rió imaginando el puchero que seguramente la mayor estaba haciendo en ese momento. No podía evitarla, no podía dejar de hablarle ni mucho menos alejarse simplemente porque la gente adoraba hablar. —Estoy en la escuela todavía ¿Has notado que los días están más lindos? Ya voy a extrañar el invierno. —Shuhua agregó, no dejando de contemplar los árboles que lentamente comenzaban a llenarse de verde.

—¿Por qué estás en la escuela? Es tarde. —Shuhua no lo sabía, pero por primera vez y desde que había llegado a su casa Miyeon había decidido ver por la ventana. Efectivamente los días comenzaban a tomar más color, y si bien todavía hacía mucho frío se podía ver que la primavera estaba por llegar.

—Detención. —Shuhua lo dijo rápidamente, casi como si de esa forma Miyeon no fuera a escuchar pero claramente escuchó bien. —¿Qué hiciste? —Miyeon frunció el ceño, molesta de saber que no era la primera vez que la menor estaba en detención.

—No hice nada. —Shuhua se rió de ella misma porque era justamente lo que decían las personas que hacen algo. —Lucy estaba muy emocionada por un tipo que la invitó al baile de bienvenida y gritó un poco fuerte. —La sonrisa se formaba en su rostro al recordar el momento exacto en el que el profesor de historia las regañó por el alto tono de voz en el que las dos se comunicaban.

—Ustedes dos. —Shuhua escuchaba las risas y se contagió de ellas, ambas reían sin preocupaciones hasta que tuvieron suficiente. —Entonces no vas a venir ¿verdad? —Shuhua acarició su labio, tentada con ir al mini supermercado como solía hacer la mayoría de los días y quedarse hasta el momento del cierre para luego comer con el papá de Miyeon y esperar a que la misma la deje en la puerta de su casa.

Era tentador, no lo podía negar. Pero también tenía las palabras de Sorn dando vueltas en su cabeza. —Es tarde, unnie. —Suspiró Shuhua, no sabiendo que no era ella la única desilusionada con sus palabras. —A lo mejor debería irme a casa e intentar compartir un rato con mi padre. —Lo último era lo que quería, aunque seguramente llegaría a una casa vacía como la mayoría de las veces.

—Está bien, pero ve con cuidado—.

—Lo haré, nos vemos mañana. —Shuhua cortó la llamada y decidió que ya era hora de ir a casa.

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Los días habían pasado y si no fuera por todos los compromisos que ambas habían tomado, Miyeon diría que Shuhua la estaba evitando. Pero ella misma sabía que las cosas se estaban poniendo duras entre la escuela y el taller, además Shuhua todavía venía de vez en cuando solo que no tanto como antes.

—¿Me explicas de nuevo por qué acepté hacer esto? —Miyeon sacó su teléfono y decidió tomar una fotografía de su mejor amiga sobre una escalera intentando pegar unas letras inflables en la pared. Yuqi comenzó a reír, moviendo la escalera solo para molestar a la más baja.

—Dijeron que me iban a ayudar a decorar el lugar, no se quejen que las estoy alimentando. —Miyeon continuó pegando los brillos en la pared. Hace unos días había decidido junto a Yuqi que Shuhua no debía perderse parte de la experiencia del baile de bienvenida así que juntas habían planificado decorar el mini supermercado con temática de baile y que así el ambiente fuera diferente.

Soyeon fue arrastrada a participar y un poco para reírse de ella le asignaron la tarea de pegar las letras las que claramente debían ir muy alto como para que alguien de su tamaño lo hiciera. —Entonces ¿Cuándo vas a admitir que te gusta Shuhua? —Soyeon fue la primera en disparar, ella y Yuqi llevaban un tiempo hablando sobre lo mucho que sus dos mejores amigas harían buena pareja.

—No me gusta Shuhua. —Respondió Miyeon, terminando de pegar los brillos para luego comenzar a inflar algunos globos. —Ojalá me gustara Shuhua y no Minnie. —Se quejó, saltando del golpe luego de inflar un globo de más.

—Nunca supe ¿Qué pasó con ella? —Yuqi no tenía malas intenciones con su pregunta, sabía que Miyeon había salido con ella durante el verano pero jamás se enteró realmente de las razones del quiebre.

—Básicamente es una imbécil que tiene mucho miedo de aceptar lo que es. —Soyeon, quien sabía la historia por completo decidió responder sabiendo que el tema todavía era delicado para su mejor amiga.

—No es una imbécil. —Defendió Miyeon, dejando de lado las cosas para ponerse a reflexionar. —No es una imbécil, repitió. —Las lágrimas amenazaron con salir, pero prefirió volver a inflar sus globos.

Soyeon se acercó, con Yuqi a su lado para así darle apoyo emocional a la mayor y envolverla en un abrazo doble. —¿Sabes por qué digo que es imbécil? —Preguntó Soyeon, obteniendo negación.

—Yuqi. —Soyeon apuntó a la chica con la que salía. —Yuqi también tiene miedo de todo esto pero no se esconde de mí, no le miente a sus amigos ni mucho menos me insulta o me trata mal. —Soyeon sabía que para ella el tema no era fácil pero la forma en que Minnie había reaccionado había sido totalmente opuesta a la de Yuqi. —O Shuhua. —Respondió Yuqi, obteniendo la atención de Miyeon.

—Shuhua está tan aterrada de admitir que está enamorada de Soojin pero sigue siendo una bolita de dulzura con todo el mundo, sobre todo contigo. —Miyeon asintió. Las dos tenían razón, Minnie no tenía derecho a haberla tratado de la forma en que lo había hecho.

—Bueno, ahora sigamos trabajando que mañana es el baile y tengo que dormir bien para verme hermosa. —Bromeó Yuqi, besando la mejilla de Soyeon. —Mi Shuhua estará muy emocionada de ver todo esto. —Concluyó al ver que el mini supermercado estaba tomando distintos colores gracias a la decoración.

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Shuhua se encontraba tirada en su sofá, leyendo nada más ni nada menos que a William Shakespeare. No era tarea de la escuela, era una sorpresa para Miyeon. La mayor parecía ofendida cuando ella no reconoció una cita del conocido autor por lo que decidió ponerse al día pese a lo difícil que se le hacía comprender algunas cosas.

No había nadie en casa, su padre le había informado que tenía una reunión hasta tarde y realmente Shuhua no entendía por qué intentaba excusarse cuando era algo común el apenas verse.

Su lectura fue interrumpida por unos suaves golpes en la puerta, era un ritmo que ella conocía y que solo podía significar algo.

—Shu.—Soojin apareció y la abrazó de golpe antes de que la puerta se cerrara, Shuhua correspondió al abrazo por instinto y acarició su espalda con cuidado mientras Soojin comenzaba a liberar algunas lágrimas que humedecen su cuello. —¿Qué pasó? ¿Estás bien? —Shuhua se alejó, tomando a su mejor amiga desde las mejillas para poder analizar su rostro, más allá de la clara expresión no parecía tener daño físico y aquello la relajó un poco.

—Creo que terminé con Hui. —Su voz salió en un suspiro y Shuhua no hizo más que volver a abrazarla fuerte contra su cuerpo, nunca había visto a Soojin así y por lo mismo no sabía cómo actuar. —Tranquila.— Fue lo único que pudo decir, llevando a Soojin al sofá para luego ir por un vaso de agua el cual fue recibido por su amiga y logró calmarla un poco.

—¿Qué pasó? —Luego de que Soojin dejó de llorar, respiró profundamente y explicó los motivos de su llanto. —Lleva un tiempo extraño, evitándome y uno de sus amigos me dijo que se estaba viendo con otra chica. —La frente de Shuhua se llenó de arrugas, demostrando así su molestia ante lo que le estaba contando su amiga.

—¿Estás segura? —Necesitaba confirmación, no podía creer como alguien que salía junto a la mismísima Seo Soojin podría estar siendo infiel, debería ser imposible. Soojin asintió, ahogándose en sus lágrimas nuevamente. —Antes no tenía problema de pasarme su telefono y ahora cambió su clave y no entiendo, Shu. No entiendo qué hice mal. —Soojin volvió a esconder su rostro en el cuello de la menor, dejando caer las lágrimas de forma desesperada.

—No hiciste nada malo. —Shuhua susurró, sin dejar de acurrucar a su amiga entre sus brazos. —Espero que todo sea un mal entendido, pero si no lo es entonces no tienes nada de qué culparte ¿si? —Shuhua alejó un poco a Soojin para así poder verla a los ojos, odiaba sentir que su amiga sufría y que ella no podía hacer nada para aliviarla. —Cualquier persona sería la más afortunada de tenerte como novia, él se lo pierde. Eres maravillosa, JinJin. —Por primera vez desde que había llegado Soojin sonrió, encontrando la calma en los brazos de su mejor amiga.

Cuando Shuhua logró calmar por completo a Soojin decidió llevarla a su cama, ponerle una pijama limpia y darle un té. Cuando la mayor terminó su bebida, Shuhua se metió a la cama al lado de ella. Se vieron en silencio, las manos de Soojin entrelazándose con los dedos de Shuhua para luego acomodar su rostro sobre su pecho. Los latidos de su corazón la calmaban como ninguna otra persona podía hacerlo. —¿Todavía quieres ir al baile conmigo, Shu? —La voz de Soojin era suave y calmada. Shuhua asintió y en la oscuridad de la noche abrazó a Soojin.

—Claro, por ti hago lo que quieras—. 

 

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N/A: ¡Disfruten! Muchas gracias por leer, espero comenten.

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lonelynovember
Espero disfruten el capítulo 8, muchas gracias por las suscripciones. Me alegra mucho saber que hay personitas que leen lo que hago :(
Debo confesar que me da un poco de pena hacer de Soojin la "antagonista" de la historia porque es una beba preciosa y la extraño mucho, pero bueno es ficción.
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