Capítulo 18.

Viéndote con sus Ojos.

—¿Seguro que estás bien? —Shuhua descansaba su cabeza en el regazo de Miyeon, ambas sobre una manta frente al lago. La menor asintió y Miyeon tomó la oportunidad de acariciar sus facciones, Shuhua realmente era hermosa. Tenía esa belleza que te hacía enrojecer y voltear a otro lado para no demostrar los nervios que provocaba con su hermosura natural.

Miyeon sentía confianza y dejaba que Shuhua viera sus mejillas enrojecidas, no tenía idea de que era una de las vistas favoritas de la más baja.

—Tus ojos no te creen. —Shuhua rió, optó por cerrar los ojos y Miyeon no pudo evitar reír. Sin importar la situación, la Taiwanesa siempre encontraba la forma de salirse con la suya o de bajarle el peso a los momentos serios.

—Shu. —Llamó de nuevo, pellizcando su mejilla.

—Mmm. —Suspiró intentando actuar como si estuviera cansada, Miyeon pensó en no insistir pero al mismo tiempo creía que las dos tenían mucha más confianza que hace un par de semanas atrás. Se creía con el derecho de insistir un poco.

—¿Qué pasa? —Al notar el tono preocupado de la mayor decidió que no podía evitar hablar. Abrió sus ojos y dejó que Miyeon viera una vez más esos ojos vulnerables y pesados que ella sabía leer a la perfección.

—Han pasado cosas. —Confesó. No estaba segura de si estaba lista para lanzarle a Miyeon todo lo que la tenía intranquila. No había desconfianza, era el miedo de ser mucho en muy poco tiempo. Desde su primer encuentro Miyeon siempre había tenido algo en qué ayudar a Shuhua. Siempre la veía vulnerable y expuesta.

No era su culpa, Miyeon había aparecido en un momento de su vida en que todo lo que antes hacía sentido dejó de tenerlo.

Shuhua buscó su mano y la retiró de su rostro, entrelazo sus dedos y la llevó a sus labios para dejar un beso ahí. —Me da miedo abrumarte con todo. Ya has hecho tanto para mi y luego yo estoy aquí intentando ser bonita para devolverte un poco de lo que me das. —Miyeon rió, a veces Shuhua demostraba su inocencia de la forma más natural.

—No quiero que pienses eso. —Miyeon pausó para encontrar las palabras correctas, un hábito que a Shuhua le provocaba un poco de ansiedad ya que odiaba esperar. —Mi vida no es una locura, pero mi familia también está destrozada. Mamá apenas se mueve y papá intenta hacer como que nada malo sucede cuando claramente el apenas se contiene. —Mientras Miyeon hablaba Shuhua continuaba acariciando sus dedos. —Antes de conocerte todo era tan deprimente, tener que trabajar por obligación y el ser completamente dependiente era algo que odiaba. —Miyeon pensó que su voz podría quebrarse en cualquier momento, pero decidió ser fuerte. —Hasta que llegaste tu. —Su voz terminó de salir en un suspiro, y Shuhua no pudo dejar de verla. Realmente no esperaba abrirse tanto, pero si era eso lo que necesitaba para que la Taiwanesa se sintiera segura de hablar con ella entonces lo haría.

—Desde que empezamos a pasar tiempo juntas la vida se siente más ligera. —Por fin sonrió, ayudando a que de esa forma Shuhua sintiera la sinceridad. —Me gusta ir a casa porque sé que estaré contigo. Me gusta ir a la escuela porque sé que de vez en cuando me toparé con tu sonrisa y me encanta despertar cada día porque significa estar contigo nuevamente. —Shuhua soltó la mano de Miyeon y se sentó para poder quedar frente a ella. Se abalanzó lo suficiente contra la mayor para así poder besarla, los labios de ambas se ajustaban de forma perfecta (la práctica hace la perfección) y por primera vez las dos sintieron que algo había cambiado. Quizá había sido la sinceridad de Miyeon o el que Shuhua comprendía finalmente lo mucho que importaba en la vida de la mayor. Pero lo que había en ese beso era amor, y las dos lo sentían.

—Me gustas. —Las dos sonrieron todavía con los labios pegados y Miyeon asintió, comprendiendo lo que esa confesión significaba. —Me gustas mucho. —Terminó por asegurar Shuhua y la mayor supo que su mayor inseguridad ya no existía, de aquí solo se podía ir hacia adelante.

—Y entonces ¿Me vas a decir qué pasa? —Shuhua volvió a tomar su posición inicial, Miyeon quiso quejarse ya que ahora no tendría oportunidad de besarla libremente pero asumió que lo importante era que se sintiera cómoda para hablar.

—¿Recuerdas lo de mi mamá? —Miyeon se sintió confundida. Sabía que la mamá de Shuhua había fallecido hace muchos años y que pocas veces la mencionaba. Se encogió de hombros, intentando que así Shuhua explicara más.

—Toda mi vida creí que estaba muerta. —Explicó. —Pero hace unos años siento una corazonada, siento que ella todavía vive y que no sabe dónde estoy. Cada vez que intentaba hablar con papá me cambiaba el tema o simplemente me decía que tengo que aceptar que murió. —Miyeon sintió lástima y Shuhua leyó su expresión, era la misma que alguna vez usaron Yuqi y Soojin cuando intentó hablarles del tema. Decidió no sentirse insegura y continuar. —Pero cuando fuimos a Taiwán papá fue muy sospechoso y luego le pedí a mi abuela que me lleve a dejar flores a su tumba pero se puso extraña. Me dijo que no era necesario, luego quise preguntar más y dijo que deje de hacer preguntas. —Shuhua se acomodó para poder quedar frente a Miyeon, necesitaba del apoyo de su mirada para continuar.

—Registré todo. —Suspiró, en ese momento había perdido toda la fé de encontrarla. —Cada rincón de esa casa y en ningún lugar había registro de que mi mamá hubiera existido en algún momento. Ni siquiera sé su nombre, no hay nada. —Miyeon esperó unos segundos y cuando finalmente notó que Shuhua no tenía más que decir se dio el tiempo de reflexionar.

—Tienes razón, es sospechoso. —Había esperanzas en los ojos de la Taiwanesa. Miyeon no le vio como si estuviera loca ni le remarcó que era mejor no remover el pasado. —¿No has pensado en alguna forma de averiguar sobre su paradero? —Era eso lo que necesitaba, era esa la señal de seguridad para compartir lo poco que sabía.

—Mi amiga Tzuyu. —Miyeon asintió, no era la primera vez que escuchaba el nombre. —Ella está en Taiwán y hasta ahora es la única persona que me cree—.

—Yo también te creo. —Interrumpió la mayor, obteniendo una sonrisa como respuesta.

—Tzuyu logró ubicar el anuario de la generación de mi papá. Mis papás fueron compañeros de clase y hace poco me escribió. —Shuhua tomó su teléfono y le mostró el mensaje de texto que había recibido la noche anterior.

Miyeon lo leyó un par de veces, no estaba segura de qué decir. Eran muchas las interrogantes, sobre todo considerando que su papá le repetía una y otra vez que la mujer en cuestión ya no existía.

—Shuhua esto es grave. —Miyeon hizo notar su preocupación con la tonalidad de su voz. —¿Le vas a decir algo a tu papá? ¿Sabe alguien más esto? —La menor negó con un rápido movimiento de cabeza.

—Siento que no puedo confiar en nadie. —Sufrió apenas las palabras salieron. Amaba a las personas a su alrededor, pero últimamente todo estaba revuelto e inestable. Lo único seguro era Miyeon y Tzuyu, aunque ella no estaba físicamente para contenerla.

—Está bien. —La mayor volvió a abrazarla, conteniendo el dolor que sentía. —Apenas volvamos a la ciudad vas a hacer que Tzuyu te explique todo bien y luego veremos qué hacer ¿si? —Shuhua no dijo nada, prefirió quedarse en los brazos de la mayor y que el simple gesto de compañía le hiciera saber su respuesta, Shuhua quería que Miyeon estuviera ahí.

.

.

.

Soojin intentaba convencerse constantemente de que no había hecho nada malo. Pero también sabía que conservar una amistad era más complicado y que todos estos años había dado a Shuhua como un hecho en su vida.

Su amistad con Shuhua era fácil, poco problemática y fluida. Prácticamente habían crecido juntas, bastaba una mirada para entenderse.

No entendía en qué momento Shuhua se había convertido en un puzzle que no sabía armar.

Quizá su error era ese, pensar que Shuhua siempre sería la pequeña de al lado que estaría dispuesta a hacer todo por ella con una sonrisa en el rostro. Pero pese a sus cambios en personalidad y su clara cercanía con Cho Miyeon, Shuhua seguía siendo Shuhua. Sus ojos seguían teniendo ese brillo, su sonrisa seguía siendo contagiosa y su corazón seguía reaccionando de la misma forma en que hizo siempre cada vez que la tenía a su lado.

Shuhua estaba enojada con ella, estaba más que claro pero pese a eso se preocupaba de que no pasara frío como en la noche anterior. Le ofrecía refrescos o le preguntaba si estaba disfrutando el día.

Shuhua no era una persona rencorosa, o al menos jamás lo demostraría.

—Tendremos que irnos antes de lo esperado, surgió algo en el trabajo. —Anunció el señor Yeh y la verdad ninguna parecía decepcionada. Incluso Miyeon y Shuhua estaban felices ya que eso significaba volver a su burbuja y poder hacer todo lo que no podían hacer frente al señor Yeh, aunque tampoco eran muy indiscretas.

Era ahora o nunca.

Soojin tenía que intentar acercarse a Shuhua antes de que fuera muy tarde. Antes de que la rutina de la escuela y el tira y afloja las termine por alejar.

—Shuhua. —Tanto la aludida como la chica apegada a ella le vieron. Al parecer ahora debía acostumbrarse a ver a su mejor amiga junto a Miyeon todo el tiempo.

—¿Podemos hablar? A solas. —Recalcó la última palabra y Shuhua volteó la mirada a Miyeon, buscando ¿Aprobación? pensó Soojin. Estaba incrédula de lo que tenía frente a sus ojos.

Miyeon asintió y Soojin pensó en rodar los ojos pero prefirió no hacer nada que pudiera arruinar el momento. Shuhua se puso de pie y caminaron en silencio hasta llegar a la orilla del lago que, lugar en el que muchas veces habían compartido momentos desde que eran pequeñas hasta la actualidad.

—¿En qué momento cambiaron tanto las cosas? —Preguntó Soojin, no buscaba respuesta porque seguramente la pregunta era más para ella misma. Shuhua lo comprendió y decidió continuar con el silencio.

—No me gustó la forma en que nos hablamos el otro día. —Al menos algo todavía tenían en común. —Sé que ambas dijimos cosas que no sentíamos y que nos hicimos daño, soy tu unnie y debería ser la madura aquí. —Soojin se sentó y Shuhua la imitó, ambas vieron el lago en silencio.

—¿Recuerdas cuando le tenías tanto miedo al agua que ni siquiera podías ver el lago? —La Taiwanesa sonrió, fue Soojin la que le enseñó que el agua era inofensiva y si bien todavía no se atrevía a nadar o meterse dentro del lago ya podía sentarse al lado sin sentir ansiedad.

—Estás tan grande. —Shuhua no sabía si Soojin quería iniciar algún tipo de monólogo pero no quería dejarla. Conocía a Soojin y veía venir un discurso sentimental y apelante a la nostalgia de los buenos tiempos. No era justo.

—Las dos estamos grandes. —Los pensamientos que antes corrían a kilómetros por hora en su cabeza ahora se habían detenido. Soojin pensaba que sería capaz de guiar la conversación, pero Shuhua ya no era ese tipo de persona. Ahora Shuhua tenía voz y pensamientos propios.

—Soojin. —Ambas se vieron, Soojin volvió su mirada al lago y Shuhua se quedó admirando el perfil de la mayor. Hace unos meses la imagen le hubiera hecho latir el corazón con fuerza y ahora todo parecía moverse de manera natural dentro de ella. —No quiero que tengamos esta conversación y que nada cambie. —Shuhua estaba convencida de que últimamente lo único que hacían era pelear y reconciliarse, había llegado a un punto en el que quería que ocurra uno o lo otro pero que sea la decisión final.

—¿Qué quieres de mí? —Preguntó la Taiwanesa de la forma más sincera posible.

Las cartas estaban sobre la mesa, Shuhua las había dejado ahí y ahora Soojin tenía que decidir cómo jugar el juego.

—Que seamos como antes. —Ante la respuesta Shuhua tuvo ganas de ponerse de pie e irse de ahí, pero no dejaría ir las cosas tan rápido.

—Soojin ¿Qué quieres de mi? —Repitió, enfatizando la pregunta.

La mayor cubrió su rostro y exhaló. Cómo podía explicar que realmente no estaba segura de lo que quería de Shuhua. Quería todo y nada al mismo tiempo, pero por sobre todo no quería perderla.

—Yo sé que no he sido la mejor amiga. Quizá no te doy el apoyo que crees que debería darte, pero no lo hago con mala intención. Todo lo que hago siempre es para cuidarte, eso lo sabes ¿no? —Shuhua asintió, el discurso ya lo había escuchado. —No volveremos a ser lo que éramos antes. —Eso llamó su atención, era primera vez que Soojin mencionaba algo así. —Han pasado muchas cosas y como dijiste las dos crecimos. No quiero que dejemos de ser mejores amigas, quiero volver a contarte todo pero pensaba que si te contaba sobre Hui estarías molesta o que sentirías que te dejo de lado. Pero ahora que estás con Miyeon no tendremos ese problema ¿Verdad? las dos encontramos a nuestra persona. —Soojin volvió a ver a su costado, buscando aprobación en los ojos de Shuhua. Aprobación que no encontró.

Tu eras mi persona pensó Shuhua. —Tienes razón. —Dijo, contrario a todo lo que realmente quería decir. —¿Entonces puedo hablarte de Miyeon sin problemas? —Había algo de desafío en su pregunta, pero Soojin no quiso caer.

—Claro que sí, aunque debes omitir los detalles babosos. —Shuhua rió, pensando que quizá podría acostumbrarse a esa nueva dinámica.

—Lo mismo va para ti. —Aunque realmente no quería saber. La imagen que había visto hace un tiempo desde su ventana vivía constantemente en su cabeza, no tenía que escuchar nada porque ya había visto suficiente.

.

.

.

El viaje de vuelta fue tranquilo, sobre todo porque Yuqi se había quedado dormida y no podía hacer comentarios. Shuhua decidió que era mejor que antes, no sería todo color de rosa pero al menos podía sentir algo de paz.

Aunque claro, el teléfono dentro de su bolsillo ardía y lo único que quería hacer era encerrarse en un lugar seguro y poder hablar con Tzuyu sobre todo lo que había averiguado. Entrelazo sus dedos con los de Miyeon y se acercó lo suficiente como para poder susurrar en su oído. —¿Puedo pasar la noche contigo? —Miyeon sonrió, asintiendo de inmediato.

Cualquier persona diría que era muy pronto como para que fueran tan adictas a la compañía de la otra, pero hasta el momento no conocían otra forma de relación. Así se habían conocido y así mismo habían comenzado a gustar la una de la otra.

Una vez en casa, Soojin cruzó hasta la propia no sin antes dedicarle una sonrisa que fue correspondida por Shuhua, no todo era malo.

Antes de eso habían pasado a dejar a Yuqi y Miyeon fue a casa de los Yeh para esperar que Shuhua arreglara todas sus cosas para que pudieran pasar la noche juntas luego.

Antes de entrar a casa Shuhua notó un auto desconocido fuera, no le tomó mayor atención hasta que entraron al lugar y vio que gran parte del comedor y la cocina estaban completamente vacías.

—¿Qué pasó? —Preguntó Shuhua, impactada y sin lograr entender qué estaba pasando dentro de su casa.

—¡Por fin llegaste! —Jaekyung apareció de la nada y tras ella había un par de hombres con overoles y herramientas de construcción en las manos. —Intenté decidir yo, pero no quiero pasarlos a llevar. —Jaekyung puso un papel frente a su papá y le señaló un par de cosas.

—¿Decidir qué? —Shuhua seguía viendo su alrededor, sintiéndose completamente ajena dentro de su propio hogar.

—¿Cómo? ¿No le dijiste? —Jaekyung golpeó suavemente el pecho de su padre y luego se acercó a Shuhua, mostrándole lo que parecía ser un diseño de cocina. —Estamos renovando la casa antes de que vivamos todos juntos, tu papá dijo que te había comentado pero al parecer nuevamente se olvidó. —La joven vio las fotografías, era todo precioso pero la irritación que le provocaba sentir que alguien tocaba su espacio sin ningún tipo de respeto comenzaba a crecer.

—Es lindo. —La voz de Miyeon se escuchó, era suave pero estaba ahí.

—Si, es lindo. —Repitió Shuhua antes de darse vuelta y arrastrar a Miyeon hasta el segundo piso, se metieron en su habitación y una vez la puerta se cerró la Taiwanesa reclamó los labios de la mayor y la besó.

Miyeon no estaba segura de si era sano que Shuhua quisiera besarla cada vez que algo la molestaba, pero también debía confesar que le alimentaba el ego saber que la menor dependía un poco de ella.

—Shu. —Llamó Miyeon apenas la necesidad de aire se volvió muy fuerte.

—Perdón. —La mayor negó, acariciando la comisura de sus labios y así limpiar los restos de su saliva de la piel de la más baja. Hasta el momento había sido su beso más intenso y la imagen de Shuhua necesitada de aire era una nueva y sin duda le gustaba.

—No pidas perdón, no hiciste nada malo. —Rió Miyeon, caminó hacía atrás y tomó asiento en el borde de su cama mientras Shuhua buscaba sus cosas para pasar la noche en la casa de la otra.

—Estoy cansada de que las personas tomen decisiones que me afectan a mi y no sean capaces de siquiera hablarme del tema. —Se notaba la frustración en Shuhua, Miyeon no podía decir nada porque comprendía a lo que se refería. Si de un día a otro alguien decidiera cambiar todo en su casa seguramente hubiera agradecido que se lo comentaran al menos.

.

.

.

Las dos ya se habían bañado y Miyeon esperaba a Shuhua en su cama. Habían zafado de la casa de los Yeh sin que siquiera se dieran cuenta porque al parecer escoger el nuevo papel de la cocina era mucho más importante.

La imagen de Shuhua secando su cabello frente a ella la hizo sonreír, se sentía tan doméstico, natural y cotidiano que Miyeon pidió internamente que la sensación jamás se fuera de su corazón. La sensación de que Shuhua era la persona que necesitaba en su vida y que quería ver haciendo cosas triviales todos los días.

Si no fuera porque la Taiwanesa tenía una llamada importante por hacer Miyeon ya le hubiera exigido que fuera a la cama con ella para poder guardarla en sus brazos hasta que ambas se quedaran dormidas.

Pero no se trataba de ella, Shuhua necesitaba su apoyo por lo que se quedó ahí, esperando.

¡Al fin llamas! —Tzuyu había pasado prácticamente todo su fin de semana pegada al teléfono en espera de obtener noticias de Shuhua, pero tuvo que esperar hasta el domingo en la noche para recibir esa llamada.

—Nos fuimos de viaje y no había nada de señal, pero recibí tu mensaje y necesito que me digas todo lo que sabes. —Miyeon arqueó sus cejas, haciendo una nota mental de aprender algo de Chino para no sentir que su chica era un alien cada vez que conversaba con su amiga de Taiwán.

Bueno, logré encontrar la clase en la que se encontraba tu papá. —Shuhua esperó en silencio a que Tzuyu le contara toda la historia. —No fue muy difícil, había quince mujeres en su clase así que decidí buscarlas. La mayoría fue fácil de encontrar, casi todas tienen redes sociales. —El corazón de Shuhua se aceleró al pensar en que la imagen de su madre podría estar a un click de distancia. —Fue más difícil con las que no tenían, tuve que hacerme pasar por un ex compañero y escribirle a algunas para enterarme del paradero de las demás y así fue que llegué a la conclusión de que tu mamá jamás murió. —Shuhua buscó los ojos de Miyeon y en ella encontró el apoyo suficiente como para poder seguir con la conversación.

—¿Cómo puedes estar segura? —Una parte de Shuhua seguía incrédula, necesitaba todos los detalles.

Porque las quince mujeres que estudiaron con tu papá se encuentran vivas, Shu. No todas están aquí pero ninguna falleció. Tu mamá vive, incluso tengo el nombre. —Tzuyu paró de forma voluntaria, quería asegurarse de obtener alguna reacción de parte de su amiga para poder continuar. El tema era delicado y no quería dejar caer una noticia así sin antes saber que su amiga podía tolerarlo.

Shuhua caminó hasta la cama, sentándose al borde de ella y tomando la mano de Miyeon. —¿Cómo se llama? ¿Cómo la encontraste? —Su voz fue apenas un suspiro, pero fue suficiente para que Tzuyu continuara.

Una de estas mujeres resultó ser bastante chismosa. Le mencioné el nombre de tu papá y me sorprendí de que hasta supiera que ahora viven en Corea. Entonces se le salió que hacía una hermosa pareja con Lian. En el anuario la encontré, es Xu Lian. Ella es tu mamá, Shuhua. —El nombre se repitió sin parar en su cabeza. Pensó que iba a vomitar o que se iba a desmayar, dejó el teléfono de lado y sus ojos buscaron los de Miyeon.

—Mi mamá está viva, Miyeon. —La mayor la tomó rápidamente y abrazó su delgado cuerpo, Shuhua finalmente dejó ir las lágrimas porque no sabía cómo reaccionar.

Hay un solo problema. —Habló Tzuyu desde la otra línea, pero nadie la escuchó porque el teléfono ya había caído sobre la cama. —¿Shuhua? —Llamó Tzuyu, intuyendo que no había nadie escuchándola.

—Tzuyu, necesito procesar todo esto ¿Si? Te llamo mañana. Realmente eres la mejor, te adoro. —Shuhua se secó las lágrimas y Tzuyu se despidió, comprendió que su amiga necesitaba tiempo. Las noticias podrían esperar, nada podía ser más impactante que saber que una persona que creías muerta toda tu vida en realidad estaba viva.

O al menos eso creía Shuhua, porque para Tzuyu las noticias probablemente seguirán aumentando.

—Miyeon, mi mamá está viva. —Las lágrimas fueron reemplazadas por una sonrisa, Shuhua estaba claramente feliz y Miyeon la acompañó en la felicidad, incluso sabiendo que la menor estaba cegada con la noticia. La mayor no podía evitar pensar en qué pasaba por la mente de la mamá de Shuhua que había sido incapaz de contactarse con su hija en todos estos años. Pero ese momento era de Shuhua y quería que lo viviera a su forma y si su forma era con lágrimas de felicidad entonces ella estaría ahí. Tenían tiempo para preguntas y ella había aceptado que ese tiempo lo pasaría al lado de ella.

N/A: Bueno, no sé qué tanto pasó en este capítulo pero era necesario. Siento que no era lo que esperaban pero decidí que es lo que va en mi idea de la historia.

Quiero tomarme el tiempo de agradecer a las personitas bellas que siempre me comentan en AFF. AFF es como mi lugar favorito en el mundo ya que ahí leo todas las fics y es donde comencé a publicar igualmente. En AFF llegamos a las 1.000 visitas y 31 suscripciones así que este capítulo va dedicado a ustedes, especialmente a: SamuOdinson, _MoHirai y Clumsylittleme que son los nombrecitos que siempre se repiten en los comentarios. Realmente estoy agradecida.

Personitas bellas de wattpad, no se pongan celosas ahr que a ustedes siempre les doy updates en mi perfil de mis crisis al escribir y también me hacen los días con sus comentarios. Espero que nos veamos pronto, intentaré actualizar sin mucha demora. Se me cuidan y un abrazo.

pd: ¿No odian cuando las personas toman decisiones que les incluye sin siquiera preguntar su opinión? Nunca lo hagan, se siente feo.

ALSO se viene el comeback de Soyeon así que a apoyar.

 

 

 

Like this story? Give it an Upvote!
Thank you!
lonelynovember
Espero disfruten el capítulo 8, muchas gracias por las suscripciones. Me alegra mucho saber que hay personitas que leen lo que hago :(
Debo confesar que me da un poco de pena hacer de Soojin la "antagonista" de la historia porque es una beba preciosa y la extraño mucho, pero bueno es ficción.
No comments yet