Capítulo 25.

Viéndote con sus Ojos.

 

Shuhua salió de la cama de la manera más lenta y delicada posible, no quería despertar a Soojin pero se había comprometido a llegar temprano al lugar de la boda. Jaekyung era muy dulce, pero hasta la mejor mujer se ponía un poco histérica en el día de su boda. La mujer había sido muy clara a la hora de querer a todas las mujeres presentes para desayunar.

Como de costumbre sacó algo de ropa limpia del closet de Soojin y bajó las escaleras en silencio.

—Shuhua ¿No te quedarás a desayunar? —La mamá de Soojin se encontraba en la cocina preparando comida. El olor a café ingresó por su nariz y la hizo derretirse en el lugar.

—No, mamá Seo. Tengo que ir temprano a desayunar con Jaekyung y otras personas. —Explicó Shuhua, todavía parada en la cocina ya que no podía evitarlo, le encantaba estar en la presencia de la mamá de su mejor amiga.

—¿Estás nerviosa? Estoy segura de que todo será para mejor, ella se ve como una buena mujer y tu papá merece ser feliz. —Shuhua dudó por un segundo, ella sabía que todo el mundo hasta cierto punto merecía la felicidad. Esperaba de todas formas que él y Jaekyung pudieran ser verdaderamente el uno para el otro.

—No, no estoy nerviosa. —"Al menos no por eso" pensó, recordando que seguramente en ese mismo instante el avión que traía a su madre debería estar aterrizando en el país. —Jaekyung me cae bien, y sus hijas también. Creo que será bueno para todos que papá y ella se casen. —La señora Seo sonrió, notando la madurez en la forma en que Shuhua se expresaba. La mujer tenía sus temores de que Shuhua pudiera reaccionar mal, sentir celos quizá. Desde que era pequeña su papá siempre había estado a su lado y en casa nunca hubo nadie más que pudiera alejarlos.

—Me alegro. —La mamá de su amiga tomó a Shuhua de las mejillas y las acarició suavemente. —¿Estás segura de que no te quieres quedar a desayunar? —La señora Seo insistió, no podía dejar a su pequeña consentida salir así como así de su casa. —Al menos déjame preparar un café para el camino ¿Si? —Shuhua aceptó, no podía seguir rechazando.

Ya sentada cerca del mesón donde la señora Seo preparaba un termo con café, Shuhua observó sus pasos. Siempre era algo reconfortante para ella ver a la mamá de Soojin moverse por la casa, siempre fue lo más cercano a tener una interacción maternal y de eso siempre iba a estar agradecida.

—Anoche llegaron tarde. —Shuhuase sorprendió, pensó que habían pasado desapercibidas, al menos ella había hecho el esfuerzo de que su mejor amiga no estropeara su plan de pasar sin ser notadas. —¿Soojin estaba bien? —Por la ceja levantada pudo notar que la mujer intuía algo. Shuhua tomó el termo con café y se puso de pie riendo.

—Está bien, solo debe dormir hasta tarde y estará perfecto. —Rió, intentando disipar los malos pensamientos de la mujer, no quería que su amiga fuera castigada.

—Bueno, ve con cuidado. Nos vemos en la boda. —Shuhua se despidió y comenzó a caminar en dirección al hotel donde se realizaría la boda. Era una mañana bastante clara y parecía ser señal de que el día estaría igual, soleado y ligeramente caluroso pese a lo frío que habían sido los días anteriores.

Apenas iban a ser las nueve de la mañana, pero sabía que su novia iba a estar despierta ya que le había comentado que debía cubrir el turno de la mañana en el mini supermercado.

Tomó su teléfono y marcó el número de su novia quien no demoró mucho en contestar, lo que le hizo asumir que el negocio iba lento. —¿Qué haces despierta tan temprano?—.

—Buenos días para ti también, amor. —Rió Shuhua, intentando que la sorpresa de su novia se disipara. —Recuerda que tengo que ir a desayunar al hotel ¿lo olvidaste? —Shuhua estaba segura de que lo había mencionado la noche anterior, al parecer su novia lo había olvidado.

—Oh, cierto. —La voz del otro lado sonaba cansada. —Perdón, todavía estoy un poco dormida ¿Soojin está bien? Lucy seguramente estará muy feliz de contarte todo lo que pasó con Bin. —El saber que Miyeon había cumplido su promesa de cuidar de Lucy la hizo sentir bien, sabía que su novia lo haría pero no podía evitar sentirse enamorada de la joven quien siempre mostraba su bondad.

—Un poco borracha y con muchas ganas de hablar, pero está bien. Espero que el dolor de cabeza no sea mucho. —Espero que un sémaforo cambiara de color y luego siguió hablando. —No creo que Lucy tenga mucho tiempo de hablar de Bin, seguramente estará loca intentando que la boda salga perfecta. —Sabía que su amiga estaba obsesionada con cada detalle de la boda y en el día más importante no dejaría de hacerlo. Esperaba escuchar algo del otro lado de la línea, pero el silencio fue su respuesta.

—¿Yeonie? —preguntó Shuhua, alejando el teléfono de su oído para ver la pantalla y confirmar que la llamada seguía en curso.

—Perdón ¿Qué decías? —Se alivió al escuchar la voz del otro lado pero continuó preocupada por la falta de concentración de su novia.

—¿Todo bien? ¿Estabas atendiendo a alguien? —pensó que quizá estaba interrumpiendo, tomando en consideración llamar más tarde.

—Si, sólo estoy un poco dormida. No tenía pensado madrugar tanto. —A decir verdad, el sueño no era lo único que tenía desconcentrada a Miyeon. Pero ese era un tema que todavía no quería hablar, mucho menos con su novia.

—Voy a aprovechar de decirle a Lucy que no nos lleve obligadas a sus fiestas sin avisar. —Las risas del otro lado la relajaron. —¿A qué hora te veré? —No quería admitir que la extrañaba, así que se lo hizo saber de forma sutil.

—Termino mi turno a las dos, luego de eso me voy al hotel y te busco. —Las dos iban a ir juntas a la boda. —¿Te parece bien?—.

—Me parece perfecto, nos vemos. Te quiero. —Shuhua esperó a que las mismas palabras sonaran del otro lado, y una vez las escuchó cortó la llamada.

Continuó caminando en camino al lugar del matrimonio y comenzó a pensar en llamar a Lian. Seguramente ya había llegado a la ciudad, pero prefirió esperar o al menos recibir una llamada de su parte. Quería dedicar su mañana completamente a Jaekyung, era una buena mujer y no merecía ser víctima de las decisiones que su padre había tomado hace tantos años.

En el lobby del hotel se registró y le explicaron que todas estaban en el restaurante tomando desayuno. No tomó mucho tiempo en encontrarse con la mesa en la que estaban Lucy, Doyeon, Jaekyung y algunas mujeres desconocidas para Shuhua que asumió eran amigas o familiares de la novia.

—¡Shuhua! Te estábamos esperando. — Jaekyung abrazó a Shuhua como si no se hubieran visto hace meses, la menor no se quejó porque siempre iba a agradecer las expresiones de cariño. Sabía que no todas las niñas de su edad podían contar con una madrastra cariñosa. —Te voy a presentar a un par de personas, tranquila. —Susurró en su oído, aquello le puso un poco nerviosa.

—Mamá, ella es Shuhua. La única hija de Shuchen. —La mujer que seguramente representaba menos años de los que tenía se puso de pie y Shuhua le saludó con una reverencia de noventa grados. La madre de Jaekyung estrechó su mano y sonrió. —Nunca es tarde para conocer al resto de la familia. —Shuhua le devolvió la sonrisa, al parecer la belleza corría por los genes de las Kim, pero notó de inmediato que no lo había dicho con la mejor de las intenciones.

—Entonces no solo dejaste a tu perfecto marido por un desconocido sino también ahora serás madrastra. —La mujer volvió a su asiento, pareciendo no importarle que Shuhua seguía ahí.

—Abuela, Shuhua es un amor y no tiene culpa de nada. —Defendió Doyeon, era algo extraño ya que la mayor de las hermanas parecía estar siempre indiferente a la mayoría de los comentarios, pero aquí decidió defender a Shuhua. Quizá la taiwanesa no era la única desarrollando instintos de hermana mayor.

—Eso es cierto, estoy segura de que Shuhua te va a encantar. —Continuó Jaekyung, haciendo que su madre suspire y observe a la extraña joven con una expresión un poco más suave. —Lo siento, Shuhua. Verás que todo esto todavía es difícil para mi. —Shuhua asintió, no comiéndose las palabras. No creía que tener dificultad para comprender algo te daba derecho de ofender personas que no tenían conexión directa con el problema.

—Ellas son mis damas de honor, amigas de toda la vida. —Jaekyung decidió que si quería que el ambiente cambiase entonces presentar al resto de las personas en la mesa sería buena idea. Shuhua saludó, sonriendo ante cada comentario sobre su belleza. —Pensé que vendrías con Miyeon. —Comentó Jaekyung, quien había reservado un lugar para la novia de su hijastra.

—Tenía que trabajar, pero vendrás más tarde. —Explicó Shuhua, comenzando a desayunar para ponerse al ritmo del resto que al parecer llevaban un largo tiempo en esa mesa.

—¿Quién es Miyeon? —Una de las amigas de Jaekyung notó el nombre desconocido. —La novia de Shuhua. —Respondió Lucy, quien ya podría ponerse una camiseta de las dos novias y abrir un club de fans.

—¡¿Novia?! —Quiso aclarar, Lucy asintió rápidamente.

—Miyeon es la novia de Shuhua, hacen una pareja preciosa. —Explicó Lucy.

—No te preocupes, mi abuela se ve joven pero en su cabeza tiene trescientos años. —Doyeon susurró a su oído, haciéndole reír. Realmente a Shuhua no le importaba, no quería impresionar a nadie y todas las personas importantes en su vida aprobaban su relación, con eso era suficiente.

Por suerte para Shuhua el tema principal del desayuno dejó de ser ella, apenas una de las presentes mencionó algo sobre la boda. Después de todo, eran todas mujeres que romantizaban en exceso el matrimonio.

Después de desayunar Jaekyung les dio las llaves de sus habitaciones, Doyeon y Lucy iban a compartir una mientras que Jaekyung había reservado una para que Shuhua y Miyeon pasen la noche ahí después de la boda.

Las tres menores caminaron en dirección al ascensor cuando la mirada de Shuhua se desvió hasta el lobby del hotel. Sus ojos se pegaron en una figura femenina, llevaba un vestido negro ajustado al cuerpo, un blazer del mismo color y gafas oscuras. Detrás de ella iba una mujer con quien hablaba para luego seguir su conversación con el encargado del mesón del lobby. No estaba segura del motivo de la atracción hasta que dicha mujer se volteó y le quedó mirando. Las gafas le impidieron confirmarlo, pero estaba segura de que habían hecho contacto visual.

—¡Shu! ¿Qué esperas? —La voz de Lucy le hizo darse vuelta y notó que la menor tenía su mano pegada contra la puerta del ascensor para que no se cierre. Al ver eso caminó rápidamente aunque su mirada continuó conectada con la de la mujer hasta que las puertas del ascensor se juntaron.

Apenas entró a su habitación, pegó su espalda contra la puerta y reguló su respiración para intentar pensar con mente fría.

"¿Será qué?" pensó, no pudiendo quitar la imagen de la mujer de su cabeza. Fue una conexión fuerte e instantánea. Sin embargo también podría ser el hecho de que vestía de forma elegante y una mujer así llamaría la atención en cualquier lugar. Pero eso no explicaba el hecho de que la mujer continuó viéndola durante todo el tiempo.

Sabía que su madre se iba a quedar en un hotel de la ciudad ¿cuáles eran las posibilidades? No muchas, pero tampoco pocas.

Se tiró en la cama y decidió que lo mejor era olvidarlo, ese día tenía una sola prioridad y esa era asistir a la boda de su padre. Tenía que estar feliz por él, no podía no estarlo.

Decidió que la única forma de dejar de pensar en todo era tomando una siesta, se acomodó lo mejor que pudo en la cama de su habitación y cerró los ojos para dormir.

El sonido en la puerta le hizo despertar unas horas después, se puso de pie con lentitud y media dormida observó desde el ojo de la puerta para ver de quién se trataba. Apenas vio a su novia abrió la puerta y le envolvió en un fuerte abrazo.

Miyeon no se quejó, por el contrario, hizo del abrazo uno más fuerte y caluroso. En esa misma posición caminaron divertidamente hasta dentro de la habitación. —Te extrañé tanto. —Suspiró Miyeon, sintiendo el olor tan característico de su novia. —Yo más. —Respondió Shuhua, dejando que su cabeza descansara en el pecho de la mayor hasta que ambas decidieron que se habían abrazado lo suficiente.

—Creo que estas semanas durmiendo juntas nos mal acostumbraron. —Rió Miyeon, dejando su bolso en una repisa y dando vueltas sobre su eje para ver la habitación en la que se estarían quedando.

—¿Mal acostumbrando? Yo diría que es una buena costumbre. —Alegó Shuhua, tomando asiento en el borde de la cama. Si fuera por decisión de ella, dormiría cada día de su vida al lado de su novia.

—Entonces continuemos con la buena costumbre. —Desafió Miyeon, lanzándose sobre Shuhua y obligando a la menor a quedar estirada sobre la cama con su novia encima. Sus labios se buscaron de forma natural y el beso que tanto buscaban se dio. Miyeon acarició la mejilla de su novia mientras que la que se encontraba abajo descansó sus manos en la pequeña cintura ajena, obligando así a que no pudieran alejarse por un buen tiempo.

—¿Segura que no podemos faltar a la boda? —preguntó Shuhua, quien comenzaba a cuestionarse cuál era la mejor idea. Actualmente encontraba mucho más entretenido quedarse en la habitación besando a su novia, o haciendo otras cosas.

—No me hagas responder eso. —Rió Miyeon. —Siempre tengo que ser la responsable y ahora me están dando pocas ganas de serlo. —La menor se unió a las risas, levantándose un poco y dejando su espalda contra el respaldo de la cama, su novia buscó hogar entre sus piernas y Shuhua la abrazó rápidamente, acariciando su cabello.

—Creo que vi a Lian en el lobby del hotel. —Miyeon se movió lo suficiente para poder ver a Shuhua, por el tamaño de sus ojos la menor pudo notar su sorpresa.

—¿Cómo estás tan segura? Nunca le has visto la cara. —Miyeon ahora parecía confundida y Shuhua sabía que era difícil de creer incluso de explicar, pero con su novia podía hacerlo sabiendo que no sería juzgada.

—No lo sé. —Shuhua se encogió de hombros, esperando encontrar una forma de sonar razonable. —Vi una mujer en el lobby y de pronto nuestras miradas se cruzaron y lo sentí. Lo sentí aquí. —Terminó con su mano en el pecho para poder explicarse mejor.

Miyeon asintió, podía comprender que hay algunas conexiones tan fuertes que simplemente necesitaban miradas. —Solo hay una forma de saberlo, Shuhua. —Le recordó, tomando el teléfono de su novia y dejándolo sobre sus manos.

Shuhua dudó pero sabía que no iba a estar tranquila durante la boda si no

confirmaba que la mujer que había visto era efectivamente su madre.

Presionó el contacto y puso el teléfono en su oído, después de un par de beeps escuchó la voz que no había escuchado desde la primera vez que habían hablado.

—Shuhua, que gusto que me llames. —Era extraño como la mujer siempre parecía feliz de escucharla.

—Hola ¿Si? Uhm, quería saber si habías llegado bien. —Quería parecer educada, pero además su interés era genuino.

—Si, ya sabes. Los vuelos no son muy largos y si bien nunca había venido al país todos se sienten muy amables. —Shuhua podía sentir la sonrisa de su madre.

—Y uhm ¿Ya estás en tu hotel? —Mordió su labio, no sabía cómo preguntar sin parecer loca.

—Shuhua ¿Es eso lo que quieres saber? —La pregunta la hizo saltar en su lugar y Miyeon se le quedó viendo como esperando una explicación, realmente necesitaba aprender Chino.

—¿E-eras tú? —Se atrevió, intuyendo que su madre sabía a dónde quería llevar la conversación.

—Era yo. —Ambas se quedaron en silencio, seguramente pensando en la pequeña posibilidad que existía de que ambas se estuvieran quedando en el mismo hotel. El destino era algo difícil de comprender. —Shuhua eres hermosa. —Complementa la mujer, a diferencia de Shuhua quien no pudo ver completamente el rostro de su madre ella sí había visto cada detalle de su hija. —Te pareces a mi mamá. —Agregó haciendo que Shuhua se sintiera un poco incómoda, era extraño que alguien hable de ti como un familiar cuando hace tan poco ni siquiera sabía de su existencia.

—¿Sabes por qué estoy aquí? —Decidió desviar el tema, no quería sentirse así y lo mejor era no hablar de su lazo familiar en ese momento.

—Por lo que hablamos el otro día, asumo que la boda de tu papá será en este hotel. —No era muy difícil llegar a esa conclusión, pero de todas formas quería asegurarse.

—Si, empezará en unas horas. —Confirmó.

—¿Cuáles eran las posibilidades? —Rió Lian, al parecer las dos habían pensado exactamente lo mismo. —De todos modos no te preocupes de nada, me quedaré en mi habitación para no hacer ningún tipo de escena ¿Tu padre no sabe que estoy aquí? —Shuhua se rió mentalmente, de ninguna forma se hubiera atrevido a contarle algo así a su padre.

—No, no lo sabe. Gracias por...por no hacer una escena. Realmente es un día especial para él, si hubiera sabido que íbamos a terminar en el mismo hotel te hubiera avisado. —Las intenciones de Shuhua siempre eran buenas, incluso estando en el peor momento de su relación con su padre.

—No me verás ni la sombra. —Le aseguró Lian. Shuhua respiró tranquila y volvió a sonreír. —¿Cuándo te puedo ver? —No quería levantar sus esperanzas, pero el hecho de que su mamá insistiera tanto en poder verse la ilusionaba un poco.

—Mañana por la mañana ya estaré libre ¿Cuál es tu habitación? —Pensó que sería mejor encontrarse en un lugar privado. —No quiero que mis hermanastras me hagan preguntas, por ahora solo mi novia sabe que estás acá. —Las palabras fluyeron tan naturalmente por sus labios que le hicieron sentir bien de forma instantánea. Hablar de Lucy y Doyeon como sus hermanas se sentía bien y decir que Miyeon era su novia sin dudar ni un segundo mucho mejor.

—¿Tu novia? —La pregunta le asustó, por primera vez desde que le había contado a su papá y Jaekyung volvió a sentir miedo.

—¿Es un problema eso? Miyeon es mi novia. —Agregó, jugando con la tela de su pantalón para concentrarse en otra cosa.

—No, no es problema alguno. Me encantaría conocerla, quiero que me la presentes. —agregó finalmente y Shuhua volvió a respirar con normalidad. Al parecer Lian le importaba mucho más de lo que quería.

—Mañana te la presento. —La emoción en su forma de hablar fue obvia. —Ahora tengo que cortar, debo arreglarme para la boda.

—Disfruta, nos vemos mañana.

Cuando finalmente la llamada terminó, Miyeon le hizo una serie de movimientos con sus manos para invitarla a contarle lo que había pasado.

—Era ella. —Suspiró, sorprendida todavía de lo poco probable que era.

—Shuhua. —Su novia tomó sus manos, aprovechando de entrelazar sus dedos con los de ella. —No sé si te has dado cuenta. Tu mamá y tú tienen una conexión demasiado fuerte. —Shuhua hizo una mueca con sus labios que dejaban saberle a su novia que dudaba de aquello. —Jamás creíste que estaba muerta y así fue, y ahora apenas necesitaste de una mirada para saber que esa desconocida era tu mamá. Esa es una conexión de sangre ¿sabes? —Terminó de explicar y Shuhua asintió con leves movimientos de cabeza.

—Igual y esa conexión no fue suficiente para que no me abandonara. —Fue una oración dura. Miyeon asintió, sabía que la mujer no era perfecta y que probablemente había cometido el mayor error de su vida al dejar ir a su única hija.

—Necesito que me prometas que vas a escuchar toda su historia, que la vas a escuchar sin juzgarla previamente y que no tomarás una decisión hasta haber escuchado todo. —Miyeon sabía que era más fácil decir que hacer, pero necesitaba que su novia fuera abierta de mente.

—Prometo que lo haré. —Con eso Miyeon se acercó y besó la frente de su novia, no podía contener el orgullo que sentía. Tampoco podía creer lo mucho que Shuhua había madurado desde el primer día en que se conocieron, y si bien eso la hacía cambiar era para bien.

—Deberíamos arreglarnos para la boda. —Le recordó Miyeon y Shuhua asintió, poniéndose de pie para buscar su vestido.

Casi una hora después las dos estaban listas. Shuhua observó a su novia de pies a cabeza, lucía un vestido con flores y el cabello suelto. Shuhua por otro lado llevaba uno negro y tenía la mitad del cabello recogido.

—Te ves hermosa. —Suspiró Shuhua, parándose al lado de su novia frente a un espejo de cuerpo completo que había en la habitación. Las dos se quedaron viendo en su reflejo, sus manos estaban entrelazadas y ambas sonreían. —¿Miyeon? —Llamó Shuhua, viendo a su novia directamente a los ojos a través del espejo. La mayor correspondió al contacto visual haciéndole saber que estaba escuchando.

—Creo que te amo. —Shuhua creía que su relación con Miyeon era un círculo completo. Para ella no habían fallas ni dudas, las que existieron en un principio dejaron de existir por completo. No sabía si era muy pronto, un poco más de un mes de relación se sentía suficiente para Shuhua cuando las palabras parecían explotar dentro de su corazón.

Finalmente Miyeon se giró para poder ver a Shuhua directamente a los ojos. —Y-yo también lo hago. —Confesó Miyeon, estaba completamente enloquecida por la joven frente a sus ojos.

—Tenía miedo de decirlo. —Shuhua parecía genuinamente consternada, pero Miyeon la aseguró con un beso en sus labios.

—En un minuto hay muchos días ¿Recuerdas? —Shuhua ladeó la cabeza, intentando recordar dónde había escuchado esas palabras.

—¿Romeo y Julieta? —preguntó un poco insegura, pero Miyeon asintió rápidamente. Había algo en esa obra que siempre le hacía pensar en Shuhua, seguramente porque ayudó a que ambas se hicieran cercanas. —¿Y qué significa? —volvió a preguntar, intentando buscarle sentido.

—Significa que el tiempo es relativo, en tu corazón un minuto puede ser eterno como puede pasar en un abrir y cerrar de ojos. —Shuhua sonrió, las palabras buscaron hogar en su corazón y decidió que no las iba a olvidar jamás.

—Justo ahora, siento que estoy viviendo una eternidad contigo. —Miyeon suspiró por las palabras románticas de Shuhua, pero seguramente no las hubiera dicho si ella no hubiera mencionado la obra de Shakespeare. —Da igual si en una semana ya no estamos juntas, ahora te amo y el ahora será eterno en mi corazón. —Miyeon sintió una lágrima rodar por su rostro y nuevamente buscó consuelo en los labios de su novia. Decidiendo vivir muchos días en ese momento. 

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N/A: Ojalá les guste, un capítulo raro ¿no? Creo que me dejé llevar un poco, finalmente creo que mi mensaje es que disfruten cada momento. Los humanos tenemos la capacidad de hacer que un segundo dure eternamente en nuestros corazones, es una habilidad que también puede ser una especie de maldición ¿no? Hay que usarlo con cuidado y respeto. Espero estén viviendo una linda vida, ni idea del motivo por el que ando tan sentimental pero realmente les deseo un bonito día y no olviden lo que dije antes. Es uno de esos consejitos de por vida. Abrazos y nos vemos en el próximo capítulo.

PD: No sé si la canción tiene mucho que ver con el capítulo pero me gusta, ojalá igual a ustedes.

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Thank you!
lonelynovember
Espero disfruten el capítulo 8, muchas gracias por las suscripciones. Me alegra mucho saber que hay personitas que leen lo que hago :(
Debo confesar que me da un poco de pena hacer de Soojin la "antagonista" de la historia porque es una beba preciosa y la extraño mucho, pero bueno es ficción.
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