Capítulo 19.

Viéndote con sus Ojos.

—¿En serio quieres que lo haga yo? —Era la segunda vez que Shuhua preguntaba, pero Miyeon estaba muy enfocada en el papel blanco de la pared. No tenía mala vista pero claramente era incapaz de leer su contenido desde el lugar donde se encontraban. Shuhua puso sus pies de puntas para que así su rostro quedara alineado con el de la mayor quien por fin pareció notar la existencia ajena.

—¿Cómo dices? —Preguntó Miyeon, siguiendo sus ojos que ahora volvían a su altura habitual.

—Que si en serio quieres que lo haga yo ¿Por qué no vas tú? —Preguntó Shuhua, tomando el brazo de la más alta, acariciando suavemente sobre la tela de su uniforme.

—No puedo. Si vas tú y la noticia es mala al menos podré abrazarte, si voy yo y todos me ven entonces tendré que fingir que no me afecta cuando en realidad si me afecta. —No era habitual ver a Miyeon tan sincera sobre sus sentimientos, o quizá sí pero al menos no cuando los expresaba vocalmente.

—Está bien, yo iré. —Finalmente los resultados de las audiciones estaban publicados, todos estaban nerviosos pero para Miyeon la presión era superior. Nadie dentro del club creía que Miyeon se iba a atrever a audicionar para el papel principal ya que la mayoría creía que ese puesto estaba asegurado para Doyeon.

Apenas a un paso de distancia Shuhua fue arrastrada de vuelta para quedar frente a Miyeon. —Sea cual sea el resultado no muestres ninguna expresión hasta que estemos fuera. —Shuhua quiso reír, pero notando la seriedad en el tono de voz de la mayor decidió asentir y finalmente fue liberada.

Saludó a algunos compañeros y luego su mirada se concentró en la hoja de papel, tan mundana y tan importante al mismo tiempo. Era divertido como algunos estudiantes veían en esa hoja sus ilusiones y sueños destruidos.

Terminó su misión y caminó de vuelta a Miyeon, tomó su mano y ambas salieron del lugar en silencio. Miyeon de inmediato se arrepintió de haberle pedido que no demuestre ninguna emoción, básicamente porque la falta de emoción la relacionaba directamente al fracaso.

Ya en el patio y rodeadas de estudiantes que probablemente tenían cero interés en lo que sucedía en el mundo de los miembros del club de teatro Shuhua sonrió y musitó un suave pero feliz "felicitaciones" y Miyeon llevó sus manos a la cabeza, incrédula de lo que creía que eso significaba.

—¿En serio? —Ahora sus manos cubrían su rostro y si no fuera por el ambiente en el que se encontraban, cualquiera diría que Miyeon estaba a punto de recibir la corona de miss universo. La belleza no le falta, pensó Shuhua antes de volver a asentir. —Serás María, ganaste el rol protagónico. —Aclaró, no quería que Miyeon siga dudando del logro que acababa de conseguir.

Finalmente la más alta abrazó a Shuhua con fuerza, liberando pequeños chillidos de emoción. —¡No lo puedo creer! —gritó exaltada, creía que tenía talento pero hasta entonces jamás había pensado que su talento era digno de ser la protagonista de su última obra en su vida escolar.

—Te dije que podías hacerlo, yo jamás dudé de ti. —Shuhua no soltó su mano, de hecho le dio un suave apretón y Miyeon finalmente asintió. Las emociones comenzaban a tranquilizarse y en sus ojos había un brillo especial de felicidad, Shuhua hizo la nota mental de que era algo que quería seguir viendo en Miyeon.

—No lo hubiera logrado sin ti. —Miyeon la volvió a abrazar, ahora de forma suave y cálida.

—Por cierto, Jaehyun será tu Tony. —Por la expresión en su rostro, Miyeon notó que Shuhua no parecía muy contenta de la información que acababa de compartir. —¿Qué te parece? —Volvió a preguntar la Taiwanesa, mordiendo su labio de una forma indescifrable.

—¿Qué me parece Jaehyun? —Cuestionó Miyeon y Shuhua asintió, intentó ocultar su sonrisa y simplemente se encogió de hombros. —No tenía dudas de que el iba a ser el protagonista. Es el mejor actor, canta bien y además es guapo.—Contestó, y aunque Shuhua no quería demostrar nada en específico las últimas tres palabras habían quedado dando vueltas en su cabeza.

—¿Y eso importa? —Volvió a preguntar, cruzando sus brazos.

—¿Qué cosa? —Miyeon sonrió, era demasiado adorable como para no hacerlo.

—Que sea guapo. —Repitió, sin poder dejar ir la confesión de su cabeza.

—No necesariamente. —Las risas se escaparon de manera inevitable y Shuhua rodó los ojos en forma de queja. —Pero muchas chicas están enamoradas de él y eso significa que irán a ver la obra. —Explicó, pero Shuhua ya estaba irritada.

Ante el silencio de la mejor decidió poner una mano en su hombro y moverla ligeramente. —¡Vamos! ¿Es en serio? —Miyeon seguía riendo pero Shuhua se mantenía inmóvil y su expresión era fría como un cubo de hielo.

—¿Qué?—.

—¿Estás celosa de Jaehyun? —La pregunta salió como un murmullo, temía que alguien pudiera escucharle y Shuhua se encogió de hombros.

—¿Debería estar celosa de Jaehyun? —Miyeon mordió su labio inferior, el lado celoso de Shuhua se le hacía divertido aunque en el fondo de su corazón sabía que la menor no estaba celosa.

—No, no deberías. —Respondió, intentando que su voz saliera lo más seria posible. —Primero porque él es un chico y créeme, no hay forma de que me llegue a gustar uno. —Ante esa confesión ambas rieron, Miyeon siempre había sido bastante clara sobre sus preferencias. —Y segundo porque yo estoy contigo y no tendría motivo para ver a otra persona ¿no crees? —La última parte de su defensa hizo que Shuhua se quede en silencio y pensando.

—¿Estás conmigo? —Miyeon comenzó a sentir una extraña necesidad de lanzarse contra Shuhua y darle un pequeño golpe en la cabeza por la cantidad de preguntas que seguía haciendo.

—Claro ¿Acaso tú no estás conmigo? —Pero por cada pregunta que salía de Shuhua había otra que salía de Miyeon.

—No. —La mayor arqueó una ceja, los papeles se habían dado vuelta. —O bueno si. —le siguió viendo, esperando una mejor explicación. —¡Claro que estoy contigo! Es solo que. —Sin dejarle terminar la mayor interrumpió.

—¿Es solo que qué? —Miyeon volvió a su sonrisa habitual, presintiendo a dónde podría dirigirse esa conversación.

—Estamos...¿Juntas? —Ninguna de las dos sabía si aquello era una afirmación o una pregunta, pero ante eso lo mejor era hablarlo.

Shuhua era completamente inexperta en todo lo que estuviera relacionado a las relaciones. Jamás había tenido algo cercano a lo que tenía con Miyeon, ni siquiera su estúpido (así lo definía ella) enamoramiento con su mejor amiga se acercaba a lo que tenía ahora. Miyeon le gustaba y para su sorpresa a Miyeon también le gustaba.

Por otro lado, Miyeon estaba segura de lo que quería con Shuhua pero no quería acelerar a la menor. Especialmente porque cuando sus sentimientos habían comenzado a florecer la menor estaba cegada por Soojin.

¿Qué podía hacer Miyeon? Ya no tenía dudas de que Shuhua era sincera cuando le decía que su corazón solo latía por ella y que el fantasma de Soojin no era más que eso, un fantasma. El camino estaba completamente limpio para que las dos se lanzaran a una relación.

Pero Shuhua seguía siendo una chica de quince años con absolutamente cero conocimientos de cómo llevar una relación, y Miyeon era respetuosa de sus tiempos. De pronto cayó en cuenta de que había pasado más de un mes desde la primera vez que había cruzado palabra con la Taiwanesa y que después de eso el tiempo parecía volar a su lado.

—Yo quiero que estemos juntas. —Casi como si le estuviera leyendo los pensamientos Shuhua habló. Era como si ambas hubieran llegado a un consenso mental de lo que querían con respecto a su relación.

—Juntas...¿Como novias? —Preguntó Miyeon, quería asegurarse por completo de que ambas estuvieran en el mismo nivel.

—¿También quieres? —Dijo Shuhua después de sus tímidos asentimientos.

—Si. Yo también quiero. —Las dos sonrieron sabiendo lo que aquello significaba. —Juntas como novias. —Aclaró Miyeon, no quería dejar espacio a las especulaciones y por la forma en que Shuhua enredó sus dedos con los de ella supo que definitivamente no había espacio.

—Juntas como novias. —Repitió Shuhua. Seguramente no era la forma en que ellas querían dar el siguiente paso pero nadie había escrito una lista de reglas para decir cómo iniciar una relación formal.

Y fue ahí que Miyeon comprendió que ella no era quién para dar una cátedra sobre cómo funcionaban las relaciones amorosas.

Su única relación había terminado en un fiasco del cual seguramente se reiría en veinte años más y además de los diferentes amores platónicos que había tenido con las chicas guapas que veía al pasar, lo que tenía ahora con Shuhua era lo más cercano a una relación transparente y real.

Y ahora Shuhua era su novia, el cómo llegaron a ese punto realmente no importaba cuando ponías todo en perspectiva.

—Me encantaría besarte ahora. —El aire caliente que emanaba de los labios de Shuhua que ahora se encontraban cerca de su oreja susurrando palabras le sacó de sus pensamientos. Cuando la distancia volvió a ser prudente Miyeon hizo un pequeño puchero, odiaba la sensación de querer demostrar a todo el mundo lo que tenía con Shuhua pero sabía que ese era un paso que la menor no estaba preparada para dar.

—Ya casi salimos. —Respondió Miyeon, queriendo así animar a su novia.

—Pero me tengo que quedar en detención. —Shuhua apretó los dientes, intentando parecer inocente ante los ojos de la más alta.

—Shuhua apenas es martes. —Miyeon pensó en preguntar qué había hecho para terminar recluida después de clases pero no quería saber, después de todo siempre eran situaciones mínimas. —Asumo que te irás a casa con Lucy ¿no? No quiero que camines sola si es muy tarde. —Su lado sobreprotector le ganó al molesto y Shuhua sonrió sabiendo que ya tenía a Miyeon en la palma de su mano.

—Asumes bien.—Miyeon ya no tenía dudas de que cada vez que Lucy y Shuhua tenían clases juntas existía una enorme posibilidad de que ambas terminarían en detención. Quién diría que en menos de un mes las dos serían hermanas y Shuhua tendría que ser un modelo a seguir para Lucy.

—Me avisas cuando llegues a casa entonces—.

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Volver a casa sin Shuhua caminando a su lado era algo extraño. Ya se había acostumbrado a la presencia de la joven Taiwanesa que nunca se callaba y que siempre la hacía sonreír con sus extrañas ocurrencias.

Los días comenzaban a ser mucho más fríos y sabía que prontamente las calles por las que siempre caminaban estarían cubiertas en nieve, con una sonrisa en los labios se imaginó lo cálido que sería combatir el frío con su chica a su lado.

—¡Miyeon! —El llamado la hizo darse vuelta y ante ella apareció nada más ni nada menos que Nicha Yontararak; su ex novia. —Llevo un tiempo llamándote, tuve que gritar. —No quería confesarlo frente a ella pero Shuhua en sus pensamientos no la dejaba escuchar absolutamente nada.

—Vaya, ahora sabes mi nombre. —Miyeon jamás había sido el tipo de persona que contestaba a los demás en un tono mal educado o conflictivo, pero había algo en su ex novia que le hacía reaccionar así.

—Miyeon. —Su nombre volvió a salir de sus labios y la aludida no quiso hacer nada más que darse media vuelta y alejarse, pero la curiosidad fue mayor. —¿Qué? —Preguntó sin mayor entusiasmo y queriendo sonar lo más fría posible.

—¿Es verdad? —Miyeon levantó una ceja, no entendiendo el camino que iba a tomar la conversación. —¿E-es verdad que estás saliendo con esa chica? —Era la primera vez desde que se conocieron que había escuchado a Minnie tartamudear, la tailandesa siempre era expresión de seguridad e incluso un poco de egocentrismo.

—Shuhua. —Aclaró Miyeon. —Se llama Shuhua y si, es mi novia. —Intentó no sonreír luego de nombrar el nuevo título que tenía Shuhua en su vida, después de todo quería sonar lo menos interesada en Minnie posible.

—Oh. —Fue todo lo que dijo ¿Oh? pensó Miyeon ¿Todo lo que vas a decir es eso? —Está bien. —Volvió a hablar Minnie, quien parecía extrañamente insegura; algo poco habitual en la Tailandesa.

—¿Qué quieres, Minnie? Me has evitado todo un mes y de pronto me sigues de camino a casa. —Miyeon estaba segura de que Minnie quería algo más que saber sobre su estado amoroso, sobre todo considerando lo lejos que ya estaban de la escuela.

Minnie vio a sus alrededores y Miyeon liberó una risa burlesca, la contraria seguía siendo un gato asustado. —¿Te da miedo que te vean hablando conmigo acaso? —Miyeon seguía riendo, no quería herir a Minnie pero sentía que tenía el derecho de disfrutar esos momentos. No quería mentir, tenía un poco de sangre en el ojo.

—No es eso. —Se defendió la aludida. —No estoy segura de qué hago aquí hablando contigo, supongo que quería saberlo de tu boca y dejar de escuchar los rumores. —Miyeon quería responder de inmediato, pero decidió seguir escuchando. —Pensé que no me cambiarías tan rápido. —Minnie hablaba seria y Miyeon no podía creer el descaro que tenía para pararse frente a ella y decir todas esas locuras.

—Me sorprende que no te dejes llevar por los rumores. —Miyeon sabía que estar en la escuela incluía que un montón de adolescentes inventarían rumores y que la mitad de ellos se los creía, lamentablemente Minnie solía estar en el grupo que los creía. —Hay algo que no entiendo de ti ¿Sabes? Actuaste como si no existiera por mucho tiempo y de pronto cuando me ves feliz con alguien decides venir y hacer como que todo esto fuera mi culpa. —Minnie siempre había tenido un efecto en ella, la inducía a dejarse dominar y aceptar lo que ella le daba pero en ese momento Miyeon tenía otras prioridades que claramente no la incluían. —Yo no te reemplacé. —Aclaró, creyendo que era necesario hacerlo. —Fuiste tú quien decidió marcharse de mi vida y Shuhua no llegó para tomar tu lugar, ella es mejor y honesta. —El pensar en la Taiwanesa le hizo sonreír, sonrisa que no pasó desapercibida para Minnie. —Si todavía te queda algo de cariño por mi, déjame en paz. —Miyeon suspiró, odiaba sentir que le tenía que pedir algo a Minnie después de todo lo que había pasado entre ellas, pero no perdía nada en hacerlo.

—No estoy aquí para ser una villana en tu vida. —La respuesta de Minnie no tomó mucho tiempo y por lo mismo Miyeon no pudo evitar cuestionarse la veracidad de la misma. —Solo quería aclarar algunas cosas, ten buen día. —Y con eso la Tailandesa se dio la media vuelta y comenzó a caminar por el camino opuesto.

Miyeon soltó un suspiro, notando recién que llevaba un tiempo conteniendo la respiración. Comenzó a caminar de vuelta a casa, cada paso le ayudaba a normalizar los latidos de su corazón, dentro de ella sabía que no estaba bien que Minnie provocara eso en ella pero intentó con todas sus fuerzas no darle vueltas al tema, seguro no era nada.

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Detención no es tan malo pensó Shuhua después de despedirse de Lucy. La verdad es que a Shuhua le podía caer un árbol encima y no lo vería como algo malo. Absolutamente nada podía arruinar su día, era el día en que la chica que tanto le gustaba se había convertido en su novia ¿Qué podía salir mal?

Cualquier persona que la viera pensaría que estaba loca, tenía una enorme sonrisa y caminaba entre las personas como flotando en las nubes, después de mucho tiempo y pese a todo lo que estaba ocurriendo en su vida Shuhua era feliz.

Últimamente Shuhua sentía que la felicidad eran pequeños instantes, pero en el fondo creía que el estar con Miyeon era diferente. Era algo que podía recordar de un momento a otro y que de inmediato sería un golpe de energía.

Suspiró y a estas alturas si alguien estuviese contando ya hubiera perdido el número de veces que había suspirado.

Lo único remotamente negativo de su día era que gracias a la detención había perdido tiempo valioso para estar al lado de Miyeon, ya quería que el día terminara y que al siguiente pudiera estar con su novia.

Estaba a punto de abrir la puerta de su casa cuando la mirada se le fue a un costado y casi de forma inconsciente sus pies cambiaron su dirección y la llevaron a la casa de su vecina. Fue como si su cerebro y sus pies estuvieran desconectados sobre lo que quería hacer y al parecer su brazo también se había unido a la rebelión porque en un abrir y cerrar de ojos sus nudillos golpearon la puerta de la residencia de los Seo.

La demora en la respuesta le hizo pensar exactamente qué la llevó hasta ahí.

No se podía mentir a ella misma, le daba un poco de terror imaginar que el motivo de su curioso destino podría ser la atracción por su mejor amiga. Rápidamente se convenció de que no era eso, definitivamente no lo era.

La conversación que habían tenido durante el fin de semana para ella fue honesta y en cualquier situación similar a la que estaba viviendo cualquiera correría donde su mejor amiga para contarle.

Shuhua quería compartir su felicidad con su mejor amiga, quería hacerlo de la forma más honesta y verdadera posible. Además de eso creía que el ver la reacción de Soojin la ayudaría a confirmar que sus disculpas y su intento de reconciliación habían sido honestas.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la mismísima Soojin apareció frente a ella con una manta cubriendo todo su cuerpo, ojos agotados, mejillas rojas y lo que claramente era líquido bajo su nariz.

—¿Soo? ¿Qué te pasa? —preguntó Shuhua, entrando a la casa rápidamente para que el frío de la tarde no afectara a la mayor quien se veía claramente enferma.

—Estoy resfriada, no es nada serio. —Pero su voz ronca y su terrible aspecto decían lo contrario.

Shuhua había tomado la iniciativa de ayudar a Soojin a meterse a la cama, conociendo la casa como si fuese la suya buscó paños húmedos y los puso en la frente de la mayor quien recibía los cuidados en silencio.

—Te dije que tenías que abrigarte. —Shuhua hizo referencia a la conversación que habían tenido unas noches atrás cuando se habían encontrado fuera de la tienda de acampar. Y era extraño, relfexionó Soojin. Era extraño que fuera Shuhua quien tuviera que cuidar de ella y por sobre todo regañarla por algo que le había advertido anteriormente.

Siempre era Soojin la que iniciaba alguna oración con "Te dije" pero por alguna extraña razón los puestos habían cambiado y Soojin no pudo hacer más que asentir, después de todo tenía razón.

—¿Por qué estás aquí? —La pregunta le hubiera ofendido hace unos meses. Antes de que pasara lo que sea que las alejó Shuhua pasaba la mayor parte de sus días en casa de los Seo.

Ahora las cosas eran diferentes, ahora Shuhua debía dar explicaciones.

—¡Shuhua está lista la sopa! —La voz de Mamá Seo le hizo cerrar la boca justo antes de dar respuesta a la pregunta. Sin decir nada se levantó del costado de la cama y bajó al primer piso donde se encontraba la mamá de Soojin con una bandeja.

Shuhua tomó la bandeja en sus manos y la señora Seo sonrió de forma maternal, algo que siempre hacía un poco feliz a Shuhua. —Me alegra que estés aquí, Shuhua. —Ambas se vieron con complicidad, había algo en la mamá de su mejor amiga que le hacía entender a Shuhua que ella veía cosas, que comprendía el proceso que ella y su hija estaban viviendo.

—A mi también me alegra estar aquí. —Confesó Shuhua, sonriendo de forma natural antes de volver al segundo piso con la sopa que seguramente haría sentir mejor a Soojin.

—¿Si sabes que esto es innecesario, verdad? —Rió Soojin la segunda vez que Shuhua llevó la cuchara con sopa a la boca de la mayor, después de tragar continuó. —Puedo comer sola. —Siguió riendo, y Shuhua se encogió de hombros llevando una tercera cucharada para seguir alimentando a Soojin.

Soojin decidió no quejarse más y dejarse consentir. Era extraño, todo era como ajeno en ese momento. Casi como si los roles se hubieran invertido por completo entre Shuhua y Soojin.

Jamás en su vida Soojin se había sentido como si fuese la menor de las dos, pero debía confesar que el exceso de atención y preocupación era encantador.

—Y entonces ¿A qué se debe la visita? —Shuhua sabía que el momento llegaría, había pasado con mamá Seo y era claro que también pasaría con su hija. Incluso si las cosas se habían calmado entre ambas todavía quedaban restos de lo que en algún momento fue su mayor tiempo apartadas desde que la pequeña Soojin apareció fuera del auto en el que Shuhua había llegado a la casa de al lado.

—Pasó algo. —Y la sonrisa volvió, aunque en el fondo de su corazón jamás se había ido. —Miyeon y yo somos novias. —Si Soojin hubiera sabido que su pregunta era la única forma en que Shuhua iba a dejar de alimentarla entonces quizá hubiera preferido no hacerlo. El saber que Shuhua y Miyeon estaban juntas oficialmente le había provocado una extraña necesidad de devolver toda la sopa que anteriormente había comido.

—¡Di algo! —Shuhua pidió, dejando la bandeja sobre el velador para así poder acercarse más a Soojin viéndola con una mixtura de susto y emoción.

—No sé...no sé qué decir. —Soojin sabía que las dos se gustaban, le había quedado más que claro después de su pequeño viaje pero seguía siendo inesperado. —¿En qué momento? ¿Cómo pasó? —Después del shock inicial, Soojin decidió hacer lo que una mejor amiga debería hacer: mostrar entusiasmo y querer saber todos los detalles.

—Pasó...de forma extraña. —Confesó Shuhua, recordando la forma en que todo había ocurrido.

—¿Quién se lo pidió a quién? No estoy muy segura de cómo funciona esto entre dos chicas. —Soojin rió, intentando verse menos miserable de lo que su enfermedad ya le hacía ver.

—En realidad nadie se lo pidió a nadie, fue algo así como un mutuo acuerdo ¿sabes? Ambas lo queríamos y nos lo hicimos saber... entonces sucedió. —Todo fue acompañado de un excesivo movimiento de manos que no hacía más que demostrar la emoción que sentía con respecto a todo.

—Espero sean muy felices juntas. —Soojin tomó las manos de su mejor amiga y les dio un suave apretón. —No puedo creer que tengas novia...es...estás grande. —Shuhua rodó los ojos, a esas alturas creía que ella no era una niña pequeña y que ya era momento de que Soojin comenzara a verla como su par.

—Te quiero pedir perdón—.

—¿Perdón por qué? —Soojin estaba confundida porque la conversación estaba tomando un giro.

—Creo que cuando me contaste de tu noviazgo no reaccioné de la forma en que debería haberlo hecho. Estaba pasando por muchas cosas y...me sentí apartada de ti, sentí que te perdía. —Soojin se quedó sin palabras al escuchar a Shuhua, jamás esperó tener una conversación de ese tipo con ella. —Pero ahora que estoy con Miyeon y sintiendo toda esta felicidad en mi pecho...no puedo imaginar lo que sentiste tu y me siento como la peor amiga al no haber estado ahí para compartir tu felicidad. —Justo al terminar de hablar la menor envolvió a Soojin en un fuerte abrazo.

Y Soojin sólo pudo pensar en que no tenía nada por que pedir disculpas, porque entendía el sentimiento.

—Está todo bien, Shuhua. Estoy muy feliz por ti y sé que también lo estas por mi. —y Shuhua sonrió aunque ella no pudiera verla. Sonrió no solo porque por fin estaba con alguien que le quisiera de la forma en que creía merecer sino también porque ella y Soojin volvían a ser las de siempre.

Y cuando Shuhua volvió a su casa Soojin no pudo evitar envolverse en las capas de su cama y pensar que todo no estaba bien mientras las lágrimas comenzaban a entumecer su rostro hasta que se quedó dormida. Las cosas no estaban bien.

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N/A: Gracias nuevamente a todas las personitas que leen, un abracito y espero poder actualizar pronto aunque confieso que estoy un poco ocupada escribiendo algo nuevo. 

 

 

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Thank you!
lonelynovember
Espero disfruten el capítulo 8, muchas gracias por las suscripciones. Me alegra mucho saber que hay personitas que leen lo que hago :(
Debo confesar que me da un poco de pena hacer de Soojin la "antagonista" de la historia porque es una beba preciosa y la extraño mucho, pero bueno es ficción.
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