Capítulo 7

Viéndote con sus Ojos.

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Movió sus brazos como queriendo encontrarse con algo pero para su sorpresa no había más que almohadas acompañadas de un fuerte dolor de espalda. Sus ojos se abrieron lentamente y para su sorpresa no estaba en su cama sino sobre el sofá y con una manta enrollada en sus piernas.

—Al fin despiertas. —La imagen de Soojin con un delantal de cocina y una taza de café en las manos le terminó por despertar. Era una situación típica en ellas pero que no se repetía desde que la menor volvió de su viaje de verano.

En silencio y todavía lenta en sus movimientos, Shuhua tomó la taza de café y le dio unos sorbos. —¿Qué hora es? —Soojin ya estaba de vuelta en la cocina americana haciendo (lo que Shuhua asumió por el aroma) panqueques para el desayuno.

—Tarde. —Shuhua sabía que con esa respuesta la mayor implicaba que ya no irían a clases, algo que también había sucedido unas cuantas veces antes. —Ven a comer. —Soojin no tuvo que llamar dos veces y su amiga ya se encontraba sobre una silla, tomando café y esperando a que Soojin pusiera los panqueques sobre la mesa.

—¿Y papá? —Acomodó un panqueque sobre su plato y puso algunos toppings que anteriormente Soojin había arreglado.

—No lo sé, no había nadie cuando desperté. Seguramente se fue a trabajar temprano y no nos quiso despertar. —Shuhua asintió, a diferencia de los padres de Soojin el de ella era bastante calmado con respecto a la escuela. Shuhua no era una alumna estrella pero para el señor Yeh lo importante es que esté feliz y sana.

—Desde que llegamos de Taiwán papá está extraño. —Soojin sonrió, no por lo que le comentaba su mejor amiga sino porque todo se sentía como antes. Shuhua se abría a ella sobre sus problemas sin dudarlo, pasaban la noche juntas y luego Soojin le preparaba comida. Había algo satisfactorio en cuidar y acompañar a Shuhua, lo extrañaba.

—¿En qué sentido? —La sala se llenó de silencio mientras las dos comían, ninguna parecía apurada por conversar.

—Llega tarde, casi no nos vemos y mientras estábamos allá no compartimos mucho. Salí con mis primos y Tzuyu pero papá estuvo ausente la mayoría del tiempo. —La mención del nombre de la nueva amiga de Shuhua hizo que las orejas le ardieran, recordando su intento de invadir la privacidad ajena y lo avergonzada que se sentía.

—No le des tantas vueltas. —La tranquilizó Soojin. —A lo mejor quería conocer antiguos amigos o se sentía nostálgico. —Como respuesta Shuhua se encogió de hombros, parecía no convencida. —Y bueno seguramente acá tiene que ponerse al día con todo lo que no trabajó en el verano, ya sabes que tu papá es un poco trabajólico. —Y eso sí le hizo sentido a Shuhua quien asintió con una suave sonrisa.

—Pienso que tiene que ver con mi mamá. —Shuhua finalmente dijo lo que realmente pensaba y Soojin le observó con un poco de lástima. Cuando eran pequeñas el tema de su madre realmente nunca fue tema, pero en el último año a medida en que Shuhua entró a ser una adolescente comenzó a carecer de esa imagen materna y así comenzó la obsesión de Shuhua con saber sobre su madre. El viaje a Taiwán fue gracias a meses de la joven insistiendo a su padre de poder viajar hasta que finalmente lo logró.

—Shuhua. —Soojin tomó la mano de la menor, acariciando con cuidado sus pequeños dedos. La mirada de la menor se apegó a ellos —Tu mamá está muerta, no quiero que te hagas daño pensando o ilusionándote. —Shuhua soltó su mano y se centró en comer el desayuno. Soojin aceptó que seguramente la menor tenía que vivir ahora el duelo que jamás vivió de pequeña y eso no era fácil.

Después de comer Soojin se fue a su casa y Shuhua se puso el uniforme. Por lo general cuando Shuhua se quedaba dormida decidía tomarse el día completo para no irse a la escuela, pero tenía responsabilidades y no quería perderse el club de teatro cuando apenas estaba comenzando a conocer a sus nuevos compañeros.

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—¿Acaso veo a Yeh Shuhua? —La Taiwanesa volteó los ojos ante la exageración en el tono de voz que ocupaba su amiga. Sin muchos ánimos se sentó a su lado y sacó sus cuadernos ya que la clase estaba a poco de comenzar. —¿Dónde estabas? —Yuqi escondía su preocupación intentando sonar divertida pero sabía que Shuhua estaba pasando por momentos extraños y no le gustaba sentir que era ignorada. —Anoche te escribí pero no me contestaste. —Ante el silencio de la menor, Yuqi no encontró nada mejor que continuar con sus preguntas.

—Me quedé dormida. —Por fin Shuhua había terminado de ordenar sus cosas y le prestó toda su atención a su amiga. —No tenía mi teléfono anoche, Soojin lo tenía y luego de que me lo entregó no tuve tiempo de revisar los mensajes ¿Pasó algo? —Todo parecía indicar que la menor no estaba muy animada, pero seguramente eso sería tema para más adelante.

—Te arreglaste con Soojin entonces. —Eso simplemente ganó una encogida de hombros de parte de Shuhua. —Sólo quería jugar, aunque también te preguntaba si podías almorzar conmigo. Te quiero presentar a alguien que conocí en el verano y estoy segura de que te caerá bien.— Shuhua simplemente asintió y con eso la mayor confirmó que no era un día bueno para su amiga. Por suerte para ambas la clase comenzó y Yuqi ya no tuvo que soportar más de lo incómodo que era la situación.

Shuhua guardó su cuaderno lleno de dibujos y sin nada de apuntes, Yuqi notó que su amiga no hizo nada además de estar atrapada en sus pensamientos y garabatear sus hojas durante toda la clase. Caminaron en silencio hasta el patio donde solían almorzar juntas, al menos en los días de sol como ese.

—¿De nuevo no trajiste el almuerzo? —Yuqi ya se encontraba arreglando distintas bento box llenas de comida, su mamá siempre disfrutó del arte de meter distintos tipos de comida en cajas estéticas.

—Lo olvidé. —Yuqi parecía nerviosa, su amiga estaba increíblemente extraña y en nada le presentaría a Soyeon a quien le había hablado de Shuhua como una chica burbujeante y ruidosa. Todo lo contrario a lo que tenía frente a ella.

—Hola. —Ambas levantaron la mirada ante la chica que acababa de llegar al lugar. Soyeon se sentó nerviosamente al lado de Yuqi y golpeó levemente el brazo de la China para que reaccionara a su presencia.

—¡Cierto! Shuhua, ella es Soyeon. —Por primera vez en todo el día la menor sonrió y Yuqi se sintió menos nerviosa. —Soyeon, ella es Shuhua. Mi mejor amiga. —La Taiwanesa debía confesar que todo el asunto de presentarle amigos era extraño y además algo que nunca habían hecho entre ellas, pero al mismo tiempo no era nadie para juzgar ya que ella misma quería que Lucy y Yuqi fueran buenas amigas.

—Me alegro de conocerte, Yuqi habla muy bien de ti. —Shuhua arqueó una ceja y Soyeon comenzó a reír de forma nerviosa mientras tomaba asiento al lado de Yuqi, dejando a la China entre las dos.

—Soyeon y yo nos conocimos en el verano ¿Recuerdas que te conté? Espero que puedan ser buenas amigas o al menos llevarse bien. —Shuhua quería reír pero ante el extraño tono de voz que usaba su amiga decidió ser seria al respecto y asentir.

—Yuqi me dijo que pasaste el verano en Taiwán, no dejaba de decir lo mucho que te extrañaba. —Ante eso la menor no dudo en atrapar las mejillas de Yuqi y apretarla con ternura.

—Sabía que me extrañabas, jirafita. —Soyeon comenzó a reír y Yuqi intentó zafarse rápidamente de las manos de su amiga, avergonzada de que la chica a la que venía impresionando hace un tiempo le viera siendo atacada por el amor de Shuhua.

—¿La pasaste bien en Taiwán? —Yuqi agradeció la interrupción de Soyeon y finalmente fue liberada de las manos de su amiga quien asentía con una pequeña sonrisa. —No iba a Taiwán desde que llegué a Corea, se sintió muy extraño conocer familia que nunca antes habías visto. —Soyeon asintió admirada, no había vivido una experiencia similar por lo que era interesante escuchar a Shuhua.

—¡Hey! —Interrumpió Yuqi al notar que la Taiwanesa estaba robando parte de su almuerzo intentando pasar desapercibida.

—Déjala comer, no seas egoísta. —Yuqi no podía creer lo que estaba creyendo, su mejor amiga siempre lograba conquistar a todos y el hecho de que por lo general era la menor de los grupos tampoco ayudaba.

—Escucha a Soyeon, no seas mala. Tengo hambre. —Ante eso Shuhua tomó descaradamente el bento de Yuqi y se dispuso a comer sin notar las adorables miradas que se dedicaban las dos mayores.

—Shuhua ¿Estás en el club de teatro? —Yuqi se acomodó entre las piernas de Soyeon y la mayor la abrazó por atrás mientras Shuhua estaba muy concentrada en robar comida en vez de ver el exceso de contacto físico que tenían las otras dos.

—¡Si! Apenas entré pero todos son muy agradables. —Shuhua hablaba viendo únicamente la comida que ya era oficialmente suya, pero como Yuqi estaba feliz de estar en los brazos de la chica que le gustaba lo dejó pasar sin más quejas.

—Entonces debes conocer a mi mejor amiga. —Soyeon pausó, esperando obtener alguna reacción de parte de Shuhua pero la comida parecía ser más importante. —Cho Miyeon—.

—¡Miyeon unnie! —Por fin algo pareció distraer a Shuhua de la comida y una enorme sonrisa se formó en su rostro al recordar a la chica del mini market, fue tan repentino que no se percató de los restos de comida entre sus dientes.

—¿Se conocen? —Preguntó Yuqi, extrañada de que su amiga se notara tan cercana a alguien que apenas conocía por el taller de teatro. Shuhua pasó su antebrazo sobre su boca, demostrando así que no era una chica muy delicada y asintió.

—Nos conocimos y nos llevamos bien, vive cerca mío. —Shuhua volvió a comer, realmente no quería dar mayores explicaciones. No quería que supieran que Miyeon la había visto completamente expuesta y que pese a ser una extraña había logrado mantenerla sana en lo que según ella había sido su peor momento.

Yuqi sabía de memoria cómo funcionaba el sistema de defensa de Yeh Shuhua. Una persona siempre alegre y divertida pero que nunca te hablaba de sus sentimientos. Yuqi como la amiga preocupada que es lograba encontrar formas de entender a la menor, en sus pequeños gestos o silencios. En la forma en que se expresaba con otros, si comía o no, si hacía bromas o se quejaba. En el mundo de Shuhua cada acción tenía su significado y Yuqi estaba orgullosa de creer entender su idioma, incluso más que Soojin.

La relación entre Yuqi y Soojin no siempre fue tensa. Sobre todo cuando eran más pequeñas, al principio Soojin no era la persona más feliz de tener que compartir a Shuhua con alguien pero luego lograron encontrar la forma de compartir a Shuhua sin interrumpirse. En ocasiones especiales como sus cumpleaños o festividades ambas se aseguraban de planear algo en conjunto para que su persona favorita se sintiera amada. El problema en específico que Yuqi tenía con Soojin había nacido hace apenas unos meses, un poco antes de que Shuhua decidiera viajar a Taiwán.

Primero que nada, Yuqi nunca creyó que crearle expectativas a Shuhua sobre su madre era una buena idea. Siempre tuvo un mal presentimiento pero Soojin insistía en animarla hasta que finalmente cedió y logró convencer a su padre de viajar a su país natal. Y luego estaba lo peor de todo, sabía Yuqi que no eran más que teorías pero ¿Cómo no preocuparse? Nunca se había equivocado cuando se trataba de Shuhua.

Yuqi estaba segura de que Shuhua tenía un crush en su mejor amiga, y usaba la palabra crush pese a estar casi segura de que sus sentimientos eran más intensos. El conflicto era que Soojin seguramente intuía algo de eso ¿Quién no se daría cuenta cuando tu mejor amiga te comienza a ver con otros ojos? Ella misma lo había experimentado con Soyeon y logró sentir la reciprocidad de forma casi inmediata.

Lamentablemente la habilidad de Yuqi para leer a Shuhua era un poco defectuosa cuando se trataba de leer a Soojin. Tampoco se castigaba por ello, no tendría motivos para conocer cada aspecto de la vida de Soojin cuando apenas compartían un par de veces a la semana sin realmente ser profundas sobre algún tema. Soojin era extremadamente confusa, a veces los ojos de la mayor brillaban de forma especial cuando veían a Shuhua, pero se conocían desde niñas y quizá era normal. El tema la inquietaba demasiado aunque creía que su nuevo noviazgo podría significar que estaba equivocada y que Soojin no siente lo mismo.

Hablando de novio, Yuqi odiaba que Soojin tuviera novio. Realmente le importaba bien poco con quién salía Seo Soojin. Lo que le dolía era ver como su amiga parecía cada vez más enamorada y como aquello terminaría inevitablemente con un corazón roto, el corazón de Shuhua para ser exacta.

—Entonces no te molesta ¿Verdad? —La voz de Soyeon y su divertida sonrisa le hizo saber que seguramente estaba demasiado atrapada en sus pensamientos.

—¿Qué cosa? —Yuqi había sido descubierta y Shuhua la regañó, fingiendo molestia por su falta de atención.

—Soyeon unnie me enseñará matemáticas, no quiero ofender pero cuando me enseñas nunca sale bien. —Yuqi estaba ofendida, y Soyeon comenzó a reír por el notorio cambio en su expresión. Jamás pensó que le gustarían tanto las interacciones entre las dos amigas.

—¿Qué esperas que te enseñe dos horas antes del examen? ¡Eres imposible Yeh Shuhua! —Si no fuera por la comodidad que significaba estar en los brazos de Soyeon, Yuqi ya se hubiera lanzado a taclear a la menor por ofenderla.

—Soyeon se ofreció a enseñarme una vez a la semana. —Explicó Shuhua, lanzándose sobre el césped y acariciando su barriga llena.

Yuqi dejó de protestar, nunca había escuchado a su amiga tan seria sobre los estudios. A decir verdad era una incógnita para ella el que Shuhua fuera en su mismo nivel, cada año cursaba apenas con el mínimo y siempre se tomaba los estudios a la ligera. Al parecer Shuhua estaba madurando y además le parecía bien que las dos personas importantes de su vida comenzaran a pasar tiempo juntas.

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—¡Conocí a tu amiga hoy! —De pronto Shuhua recordó el almuerzo que había tenido y la mención de Miyeon. Apenas hace una cuadra se habían despedido de Doyeon y Lucy, por fin eran solo las dos y Shuhua nuevamente se había ofrecido a acompañar a la mayor en el trabajo.

—¿Qué amiga? —Miyeon siempre tenía un tono de voz tan delicado, Shuhua pensaba que sería perfecto escucharla en sus noches de insomnio.

—Soyeon, me dará clases de matemáticas. —Miyeon pareció confundida por un tiempo. Su amiga efectivamente le había mencionado que no podrían almorzar juntas ya que finalmente Yuqi había decidido presentarle a su mejor amiga.

—¿Tu eres la amiga de Yuqi? —Shuhua le vio confundida, sin dejar de caminar y asintió sin que Miyeon la viera.

—¿Conoces a Yuqi? —Aparentemente Miyeon sabía más que ella pero todo seguía siendo particularmente conectado, era raro.

—¡Claro que la conozco! Soyeon me la presentó en el verano, es muy agradable. No tenía idea de que tu eras su mejor amiga, realmente el mundo es pequeño. —A Shuhua le parecía extraño que Yuqi deseara tanto presentarle a Soyeon y que la anterior le presentó igualmente a su mejor amiga. Al parecer las dos eran muy cercanas.

—Soyeon es muy agradable igual, incluso se ofreció a darme las clases. Me alegra que Yuqi tenga una nueva amiga, realmente pensé que era incapaz de hacer otros amigos. —Shuhua reía ante sus propias palabras y Miyeon decidió reír junto a ella, sabía que no era responsabilidad de ella explicarle a Shuhua la verdadera relación que compartían sus mejores amigas. Pero sintió un leve relajo al enterarse de que Shuhua tendría a Yuqi a su lado, era extraño como Shuhua podría usarla de apoyo para comprender lo que le sucedía pero no lo sabía. A veces las respuestas están a tu lado pero somos muy ciegos para ver, pensó.

Shuhua encontraba algo satisfactorio en ordenar los estantes del mini supermercado y Miyeon no podía quejarse, nunca le gustó y tener a alguien haciendo el trabajo por ella se sentía bien. Además Shuhua se conformaba con poco, algún helado o café dependiendo del clima eran la paga perfecta para la Taiwanesa.

—¿Estás nerviosa por la presentación? —Miyeon había terminado de atender a alguien y hablaba fuerte para que Shuhua pudiera oírle desde el pasillo donde se encontraba.

—¿Debería? —Shuhua se asomó en la punta del pasillo, aún con algunos productos en el carrito. —El ensayo salió bien y apenas digo seis líneas, soy la mejor pingüino. —A Miyeon le gustaba la confianza que Shuhua tenía en sí misma, sobre todo considerando que era nueva en el club y que sería su primera presentación. Lucy estaba muy nerviosa ni siquiera debía memorizar líneas. —¿Qué hay de ti, señora protagonista? —Shuhua meneó sus cejas de forma seductora, haciendo reír a la mayor.

—La verdad estoy ansiosa. —Sus mejillas se coloraron ligeramente y Shuhua lo notó, lo cual automáticamente se transformó en mejillas acaloradas para ella también. —Pero lo quiero aprovechar, estoy segura de que para la obra principal le darán el papel principal a Doyeon. Debo aprovechar mi último rol protagónico. —Había algo de nostalgia en sus palabras pero Shuhua no podía decir mucho, Doyeon venía con una reputación de su antigua escuela. Ella misma había escuchado de parte de Lucy como algunas empresas de entretenimiento le habían ofrecido reclutar pero que para ella era simplemente un hobbie escolar.

—Bueno, entonces lo haremos especial. Además será nuestra primera vez compartiendo el escenario, eso ya lo hará memorable. —Shuhua parecía honestamente emocionada y Miyeon no podía evitar pensar que esa era su Shuhua favorita. No había mentira ni falsedad en sus palabras y era capaz de emanar un aura dulce y alegre, realmente era única.

—¡Ya sé! ¿Qué te parece si después de la presentación te invito a cenar? —Shuhua dio pequeños saltos en su puesto, era como un niño con exceso de azúcar.

—No sé, me encantaría pero debo trabajar. Ya sabes que no puedo cargarle toda la labor a mi papá. —Shuhua sabía que el estado de la madre de su amiga era delicado pese a no conocer toda la historia, pero también sabía que Miyeon tenía muchas responsabilidades y que se estaba perdiendo de momentos especiales de su último año en la escuela.

—¿Por favor? Prometo que será rápido, necesitas distraerte. Además le pediré dinero a mi padre, piensa que mi padre te invita ¿le dirías que no a mi padre? Yo acepté la pasta de tu padre. —Miyeon no tuvo más opción que poner la palma de su mano sobre los labios de Shuhua para así callarla. No estaba segura si habían sido las gomitas de antes o si era su manera de irritarla para aceptar su invitación.

—¿Quieres que acepte, verdad? —Shuhua movió su cabeza asintiendo, imposibilitada de hablar. —Está bien, iré a cenar contigo. Pero nada caro ni extraño, comemos y nos volvemos ¿Si? —Shuhua volvió a asentir y finalmente la liberó, dejando que grite emocionada por los pasillos del lugar.

—¡Cho Miyeon saldrá a cenar con una pingüino! —Miyeon se quedó fascinada en su lugar, Shuhua podía ser cien personas en menos de diez minutos. Pero al fin y al cabo todas esas personalidades eran finalmente Shuhua.

—¡Una cita con tu padre dirás! —Molestó la mayor, todavía viendo a la más baja ordenar algunos tarros en un estante muy alto para alguien de su tamaño.

—Como sea ¡Vas a cenar conmigo! —Shuhua le mostró la lengua antes de recibir un tarro en la cabeza, definitivamente el estante era muy alto pero Miyeon la dejó ser. Shuhua era su mejor ser cuando le permitían estar libre y demostrar toda su personalidad. A Miyeon le gustaba presenciarlo, sus tardes en el supermercado parecían más cortas e incluso eran buenas. Le hacían olvidar que detrás de las puertas se encontraban sus padres probablemente en silencio y agotados de todo lo que tenían que vivir. 

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N/A: No muy largo, pero no quiero apurar las cosas. Espero disfruten, ojalá puedan comentar!

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Thank you!
lonelynovember
Espero disfruten el capítulo 8, muchas gracias por las suscripciones. Me alegra mucho saber que hay personitas que leen lo que hago :(
Debo confesar que me da un poco de pena hacer de Soojin la "antagonista" de la historia porque es una beba preciosa y la extraño mucho, pero bueno es ficción.
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