Capítulo 15.

Viéndote con sus Ojos.

En su casa no había nadie, el silencio invadía el lugar y su respiración era fuerte debido a lo rápido que caminó a su casa. No sabía qué le había pasado, llevó sus dedos a sus labios y los acarició. Se sentían fríos después del calor que había recibido cuando estaban junto a los de Miyeon.

—Miyeon. —Llamó a nadie en particular, volviéndose a ver la puerta y recordando que la mayor no estaba ahí. Que ella misma había huido de Miyeon al momento en que sus labios se despegaron. Se tiró en el sofá y vio el techo de la habitación, los flashbacks de lo ocurrido no dejaban de reproducirse en su cabeza.

Sonrió.

Sonrió pero luego su expresión abrumada volvió, Shuhua nunca creyó en los cuentos de princesas ni en las historias de amor en la que creían la mayoría de las niñas pequeñas. Su padre jamás le mostró esos cuentos y por lo mismo sus expectativas se las había creado por su cuenta.

¿Cuál era su expectativa?

Seo Soojin.

Cerró los ojos nuevamente y sólo pudo pensar en como siempre soñó que la primera vez que decidiera besar a alguien sería junto a Soojin. Las noches, antes de dormir y abrazada de su almohada sus pensamientos la hacían imaginar cómo sería besar a Soojin.

Seguramente en una noche de esas en que salían a acampar, con el sonido del lago y bajo la luz de la luna llena. Shuhua confesaría sus sentimientos y Soojin le diría que era recíproco. Sus manos tomarían las de la mayor y sus labios se conectarán naturalmente, Soojin probablemente dejaría rastros de su labial rojo sobre los pequeños labios de Shuhua.

Pero nada de eso ocurrió. Su primer beso había sido con Cho Miyeon, en una tienda y bajo las luces del negocio. No había rastros de labial ni algo similar.

Todo había salido exactamente como Shuhua no lo había planificado.

"¿Y qué?" se preguntó a ella misma. Comenzaba a darse cuenta de que la vida era un conjunto de acciones que no siempre eran planificadas y hasta ahora para Shuhua las cosas no planificadas habían sido exactamente las mejores de su vida.

Pero ese sentimiento de arrepentimiento combinado con nostalgia no se le quitaba.

Subió a su habitación, sabía que tenía que hacer algo. Miyeon merecía mucho más que una chica fugitiva que desaparecía al primer intento de algo serio. Ella más que nadie sabía que Miyeon merecía lo mejor pero no estaba segura de si ella era o no lo mejor.

Se lanzó en su cama, en el techo tenía estrellas luminosas pegadas porque el brillo de neón siempre le ayudaba a tranquilizarse. Pero luego su cabeza la hizo viajar al momento en que las puso, cargada sobre los hombros de Soojin y riendo como idiota porque la mayor insistía en moverse de lado a lado solo para asustar a Shuhua.

Cada rincón de su habitación tenía algo que le recordaba a ella, excepto por uno. Rodó en su cama y vio la fotografía con Miyeon.

Sonrió, olvidando completamente las estrellas cuando sus ojos se fijaron en el rostro de Miyeon. Tomó el cuadro y observó la fotografía, ese día hubiera sido un desastre si no fuese por la compañía de la joven.

Se volvió a sentar en su cama, la fotografía todavía en sus manos. Se volteó un poco para ver por su ventana, no había luz en la habitación de Soojin y Shuhua se preguntó si estaba en casa o si todavía no llegaba. Volvió a poner la fotografía en su velador y tomó su teléfono, quería hablar con alguien y recibir consejo. Buscó a Tzuyu entre todos sus contactos, ya sabía lo que Yuqi le diría por lo que creía que la otra Taiwanesa sería perfecta para ayudarle con sus sentimientos.

Pero en ese momento y casi como una señal la luz en la habitación de la casa de al frente se prendió. El teléfono pasó al olvido y sus ojos se fijaron en el lugar que conocía como si fuera su propia habitación.

No estaba segura de qué esperaba ver, quizá una señal o simplemente el rostro de su mejor amiga. Sin dudas no esperaba ver la imagen de Soojin junto a su novio entrando apresuradamente al lugar tirando algunas cosas de camino. El chico se quitó la camisa y ambos cayeron a la cama, podía ver todo claramente gracias a que estaban muy preocupados en ellos mismos como para cerrar las cortinas.

Se arrastró lentamente por su cama hasta quedar sentada en el suelo. Suspiró escondiendo su cabeza entre sus rodillas, se sentía tan tonta. Quería no recordar lo que acababa de ver pero lamentablemente no tenía ese poder. Siguió arrastrándose hasta salir de su habitación, no estaba segura pero no quería que los movimientos en su habitación llamaran la atención de su vecina aunque claramente tenía su concentración en otras cosas, o más bien en otro.

Cuando se sintió segura se puso de pie y salió de su casa. Su paso no fue suficiente así que decidió correr, corrió y corrió hasta que llegó al mismo lugar del que antes había escapado. Paró en seco frente a la puerta y el arrepentimiento le volvió ¿Qué se supone que debía decir? ¿Qué debía hacer?

Suspiró nerviosa y se dio media vuelta hasta que el conocido sonido de la campanilla la hizo abrir los ojos con sorpresa. Y maldijo las malditas puertas automáticas que la habían expuesto a lo que hace unos segundos quería evitar.

—Ya estoy cerrando. —Solo escuchó la voz de Miyeon, todavía no podía entrar al negocio y la puerta amenazó con cerrar pero la voz la llamó.

—¡Auch! —Se quejó cuando luego de dar un paso hacia adelante la puerta automática intentó cerrarse contra su cuerpo. Dio otro paso adelante y comenzó a acariciar su brazo adolorido.

—¿Shuhua? —Preguntó la mayor quien apareció entre los pasillos con una escoba en sus manos, su mirada era triste y sus ojos estaban un poco hinchados, había llorado. Había llorado por Shuhua.

Ese fue el detonante que la hizo avanzar rápidamente hasta la mayor y acogerla en sus brazos. Miyeon se resistió al principio y su cuerpo era tenso, pero cuando sintió que la menor no iba a soltarla decidió dejar caer la escoba y corresponder a su abrazo.

—Perdóname. —Bastó escuchar eso de parte de Shuhua para que Miyeon volviera a sonreír. Miyeon comprendía, sabía que todo era nuevo para ella y no podía juzgarla. Tampoco podía mentir y decir que el corazón no dolía, pero el cariño que le tenía a Shuhua la hacía aceptar que aunque duela un poco podía esperar todo lo que fuera necesario.

Cuando se soltaron siguieron conectadas con la mirada y ahora las dos sonreían. —Estoy tan confundida y ese fue mi primer beso ¿qué se supone que tenía que hacer? Yo no sé lo que siento. —Miyeon sabía que de todas las cosas que le gustaban de Shuhua, su honestidad brutal era una de las que más le gustaban. Alguien podría argumentar que no tenía filtro y que podría llegar a dañar a los demás, pero para Miyeon era justo lo que quería en una persona. Sobre todo después de haber tenido que escuchar tantas mentiras de una persona que creía amar.

—No tienes que hacer nada. —Le aseguró Miyeon, luego negando con su cabeza ya que seguramente no era lo que quería decir. —Es decir, tienes que ser honesta con tus sentimientos y nunca mentir. También sería bueno que no vuelvas a huir después de besar a alguien, casi me mataste del susto. —Las dos rieron antes de volver a la seriedad, Shuhua pasó sus manos por detrás del cuello de la mayor y asintió. Miyeon hizo lo mismo pero dejó sus manos en la cintura de la más baja.

—¿Yo te gusto? —Preguntó Shuhua, y Miyeon sintió que se derretía ante los ojos brillosos que la veían asustada. Shuhua era como un pequeño cachorrito asustado de que sus amos la fueran a dejar sola, Miyeon se prometió quitarle el miedo.

—Me gustas, Shuhua. —Sus mejillas se pintaron de un rosa claro, pero eran las formas en que quería eliminar los temores de la menor. Siendo honesta y clara. —Y está bien si yo no te gusto. —Eso era un poco una mentira, ya que Miyeon no quería terminar con el corazón roto pero comprendía que no debía presionar. —Estamos bien—.

—Creo...Creo que tu también me gustas. —Miyeon sonrió, su corazón dio mil vueltas en su pecho. Quizá también en su estómago. —Pero no quiero que sientas que hago esto para olvidarme de Soojin porque realmente no eres eso, eres muy especial. Eres tan linda y sensible, cantas precioso y cuando te veo siento que todos los pensamientos negativos se van de forma inmediata y— Shuhua estaba segura de que podría seguir hablando el resto de la noche sobre todos los aspectos positivos de Miyeon, sobre todas las cosas que daban vueltas en su cabeza pero la mayor decidió que había mejor forma de hacerlo. Y así fue como llegó su segundo beso, cálido y amoroso. La posición era sin duda más cómoda que el primero y por lo mismo duró más.

—¿Shuhua? —Una voz masculina llamó y la nombrada soltó rápidamente a Miyeon quien de inmediato comenzó a extrañar el calor ajeno.

—¿Papá? —La Taiwanesa preguntó, reconociendo la voz y luego confirmando la presencia de su padre en el mini supermercado. El hombre levantó el teléfono de Shuhua y lo vio con el típico rostro de papá enojado. —Llegué a casa y no estabas, dejaste tu teléfono y ¿Acaso no hablamos de esto? —Miyeon apareció detrás de Shuhua y eso hizo que su padre bajara un poco la voz.

—Llamé a Soojin y me dijo que no te había visto en todo el día. —La mención del nombre hizo que ambas se pusieran un poco incómodas. —Entonces llamé a Yuqi y me dijo que te podía encontrar aquí. —Shuhua tragó saliva y finalmente su papá se calmó, su hija estaba bien después de todo.

—Perdón, Shuhua suele venir aquí después de clase para ayudarme y practicar cosas del club de teatro. —Explicó Miyeon, sentía que por ser la mayor debía tomar un poco de la responsabilidad. El señor Yeh asintió, claramente más relajado.

—Bueno, vamos a casa ¿Si? Ya es tarde. —Shuhua aceptó que a veces debía hacerle caso a su padre. Se volteó y susurró un "perdón" casi inaudible pero Miyeon le leyó los labios y sonrió, no tenía nada que perdonar. —Adiós unnie, nos vemos mañana. —El señor Yeh se despidió y llevó a Shuhua fuera del lugar.

.

.

.

Dentro del auto los dos se quedaron en silencio, Shuhua jugó con la tela de su suéter y se quedó esperando a que su padre rompiera el silencio. —¿Quieres ir a comer a algún lugar? Hace tiempo no comemos los dos. —Shuhua asintió y su padre encendió el auto.

El camino fue silencioso, el único sonido era el de la radio.

Miyeon: ¿tu papá se enojó mucho?

Aprovechó de que su padre estaba concentrado en la ruta para responder al mensaje de Miyeon.

Shuhua: No lo creo, seguramente se olvidará pronto.

Miyeon: Ya te extraño.

Shuhua sonrió nerviosa, vio a su papá intentando no sentirse culpable u observada pero su padre seguía concentrado en el camino frente a él.

Shuhua: Yo también te extraño.

Se sentía boba, pero le gustaba. Era lindo y era puro, justamente lo que ella siempre quiso sentir con alguien.

Notó que el auto se detenía frente a un restaurante de comida rápida, no esperaba menos de su papá.

Shuhua: Hablamos luego, ya iré a comer.

Miyeon: Come bien, si no contesto luego es porque me quedé dormida.

Shuhua guardó el teléfono y se bajó del auto junto a su papá.

Los dos decidieron pedir comida chatarra, era lo que su padre solía hacer cuando pasaban tiempo juntos. —Shuhua, no me gusta que te desaparezcas sin avisar. Me pongo nervioso y si te llega a pasar algo no sabría qué hacer. —Shuhua tomó de su bebida y suspiró, en el fondo de su corazón sabía que no era correcto desaparecer de la nada pero nunca era intencional.

—Intentaré no hacerlo, lo prometo. —Lo dijo de forma sincera, realmente no quería provocarle malos ratos a su papá.

—Me da igual si sales, pero debes avisarme ¿si? una llamada o mensaje no te toma tanto. —Para el señor Yeh era difícil tener ese tipo de conversaciones, sobre todo porque Shuhua siempre había sido una hija ejemplar que no le había provocado problemas. —Además ahora que serás hermana mayor debes ser más responsable. —Eso la hizo reír, sobre todo porque la hermana menor sería Lucy quien probablemente era igual de irresponsable que ella.

—Olvídalo, yo no cambiaré con Lucy. Antes que todo es mi amiga. —Los labios de su padre se curvaron en una sonrisa. Le tranquilizaba mucho saber que su hija se llevaba bien con las hijas de su pareja, finalmente todos serían familia en algún punto. —¿Cuándo se quieren casar? —Preguntó antes de seguir comiendo su hamburguesa.

—Jaekyung está organizando todo pero idealmente sería dentro de un mes. —Shuhua arqueó una ceja. Le sorprendió lo rápido de la fecha. —De hecho de eso quería hablarte, lo más probable es que vengan las tres a vivir a la casa, será un poco apretado al principio pero lo podemos manejar ¿no? —Su padre parecía nervioso y toda su molestia anterior se había difuminado.

—Supongo que no hay nada que pueda hacer al respecto ¿no? —No lo dijo de forma incómoda, más bien ya había pensado en que algo así tendría que pasar. —Pero un mes es algo pronto ¿no? ¿Hace cuánto sales con ella? —Shuhua limpió sus labios con una servilleta y vio a su papá a los ojos mientras esperaba su respuesta.

—Apenas unos meses. —Su padre respondió de inmediato. —Pero a nuestra edad hay que tomarse las cosas en serio. —Acompañó eso de un par de risas antes de tomar algo de su agua. —Creo que es la indicada, si no lo fuera no le hubiera pedido matrimonio. Espero confies en mi criterio para tu nueva mamá. —El hombre sonrió de forma genuina y Shuhua se preguntó cuántas veces su papá le habría mirado así mientras le decía alguna mentira.

—Madrastra. —Corrigió sin intentar sonar mal educada.

—¿Cómo? —Su papá había escuchado bien pero no entendía su respuesta.

—Jaekyung será mi madrastra, mamá ya tengo, simplemente ya no está aquí. —Su papá asintió, y llamó a la camarera para pedir la cuenta. Siempre que se trataba del tema de la mamá de Shuhua él prefería evitar el tema. —¿Estás molesta? —preguntó el hombre, sintiendo que el ambiente se había puesto un poco pesado.

—No, para nada. —Y su papá le creyó, no logrando ver que su hija claramente sentía amargura con el tema.

El camino de vuelta a casa fue quizá hasta más silencioso que el anterior. Ya era tarde y no quería molestar a Miyeon por lo que simplemente pegó su frente a la ventana y se quedó viendo las calles y los autos que pasaban al costado.

Apenas el auto se detuvo Shuhua se bajó, su papá se le adelantó y ella paró cuando vio un auto salir de al lado. Soojin movía su mano despidiendo a la persona que se iba en el vehículo, Shuhua asumió que se trataba de su novio.

—Buenas noches Soojin. —Saludó a su padre antes de entrar a la casa. —Buenas noches señor Yeh. —Soojin se detuvo a ver que Shuhua estaba ahí y decidió caminar hasta ella.

—Shu, siento que no te veo hace mucho. —Soojin tenía un puchero en su rostro y Shuhua sintió una gran necesidad de dar un paso hacía atrás pero decidió quedarse quieta y sonreír a su amiga. La mayor notó el rostro cansado de la más baja. —¿Dónde estabas? Tu papá estaba preocupado, me llamó y le dije que no sabía nada de ti tampoco. —La noche había caído por completo y el cielo estaba nublado, ambas caminaron hasta la entrada de la casa de Soojin y se sentaron en el lugar como era de costumbre.

—Estaba con Miyeon y olvidé el teléfono acá. Pero todo estaba bien, no había nada de qué preocuparse. —Soojin miró la calle, se tomó un tiempo para volver a hablar después de eso y Shuhua se cuestionó si era buena idea estar ahí sentada.

—Ya te dije muchas veces que debes tener más cuidado con tus cosas, Shu—.

—Lo sé, perdón—.

Las dos se quedaron en silencio, estaban sentadas una al lado de la otra pero ninguna se movía para verse. —Te gusta mucho estar con Miyeon. —A Soojin le urgía hablar del tema, pero seguía sin poder preguntar las cosas de forma directa.

"Me gusta Miyeon" pensó Shuhua, pero sabía que no era el momento de decir las cosas así. Sobre todo cuando el fantasma del gusto de su mejor amiga seguía rondando. —Si, lo paso bien con ella. —Esa fue una respuesta honesta a la pregunta que le habían hecho.

—Si sabes que Miyeon es... —Shuhua la vio, esperando a ver si su amiga sería capaz de terminar esa línea, pero no lo fue.

—Lo sé. —Soojin asintió y aquello le molestó un poco a Shuhua. —Miyeon es increíble, una buena persona y me encanta estar con ella. Espero no te pongas celosa. —Agregó lo último porque realmente no quería tener que defender a Miyeon de su mejor amiga porque no estaba segura de quién ganaría en esa batalla.

—No, nada de celos. —Shuhua se sintió bien con eso, seguramente antes no lo hubiera estado. —Sigues siendo mi mejor amiga. —Continuó, pasando un brazo por atrás del cuerpo de la menor para abrazarla de esa forma.

—Mi papá se va a casar. —Hasta el momento no había tenido oportunidad de contarle a Soojin la noticia y su cara de sorpresa la hizo reír.

—¿En qué momento pasó eso? —Preguntó, incapaz de creer la noticia sin un poco más de información.

—Se llama Jaekyung y es la mamá de mi amiga Lucy. La hermana menor de Doyeon. —Agregó. —Se casan en un mes y vendrán todas a vivir a la casa. —Shuhua meneó su cabeza, todavía impactada ella misma de todo lo que estaba sucediendo en su vida.

—Wow. —Las palabras se le trabaron en la cabeza con todo lo que su amiga le había contado en tan poco tiempo. —¿Y qué piensas al respecto? —Soojin sabía que Shuhua por lo general era pasiva en cuanto a las cosas que pasaban a su alrededor, pero quizá sería diferente si aquello le afectaba directamente.

—Las chicas me caen bien y seguramente cuando conozca mejor a Jaekyung igualmente me caerá bien. —Se encogió de hombros y suspiró, Soojin comprendía que no tenía el poder de cambiar las cosas a esas alturas. Pero también veía que algo le molestaba.

—¿Qué pasa?— Shuhua levantó la mirada, viendo las estrellas y la luna. Sabía que pese a todo, Soojin siempre terminaba siendo la persona a la que le confiaba todo.

—Creo que mi papá me miente. —Se volvió a verla, sus ojos se notaban molestos.

—¿Sobre qué? —La preocupación fue instantánea, sobre todo porque si había algo que Shuhua no podía soportar era cuando alguien le mentía.

—Me dijo que lleva unos meses con Jaekyung cuando sé que llevan mucho más tiempo y por sobre todo creo que me miente sobre mi mamá—.

—Shuhua, ya hablamos de eso. —A Soojin no le gustaba que los problemas de Shuhua siempre terminaban dando vueltas en la historia de su mamá. —Quizá podrías ir a terapia para ayudarte a aceptar las cosas. —Shuhua negó y se puso de pie.

—Me da igual si ya lo hablamos cientos de veces, su historia no me hace sentido y la forma en que me miente con tanta facilidad me hace dudar incluso más. —Soojin también se puso de pie, tomando a Shuhua del brazo para que no siguiera alejándose.

—¿Qué necesitas Shu? ¿Ver su tumba? ¿Un certificado de defunción? —Apenas lanzó esas preguntas se arrepintió, no quería sonar tan dura pero tampoco soportaba el daño que se seguía haciendo su mejor amiga.

—¡Si es necesario si! —Alzó la voz, enojada de que cada vez que quería hablar del tema Soojin intenta minimizarlo. —¿Por qué no lo entiendes? Lo siento en mi corazón, Soojin. Siento que mi papá no es honesto conmigo y si para convencerme necesito encontrar una tumba entonces lo haré. —Habían lágrimas en sus ojos, pero no caían.

—Vas a terminar haciéndote daño, no te hagas esto—.

—No lo entiendes, Soojin. Y la verdad no me sorprende porque últimamente no entiendes nada de lo que pasa conmigo o quizá sí, quizá lo entiendes pero no quieres aceptarlo. No quieres ver. —Shuhua se movió lo suficiente como para soltar el agarre de su amiga quien ahora le veía confundida.

—No seas injusta, Shuhua. Intento comprenderte, intento apoyarte pero tampoco voy a dejar que te lances a un precipicio cuando se puede evitar—.

Pero Shuhua no lo comprendía, siempre pensó que la persona que le daría su apoyo incondicional sería ella pero no lo estaba haciendo.

—No, no lo intentas. Siempre has tenido todo en la vida, no sabes lo que es perder algo y desear que aparezca en tu vida pero que nunca lo hace. —Shuhua estaba rota y finalmente las lágrimas cayeron.

—¿A qué te refieres? —Soojin se acercó pero Shuhua se volvió a alejar.

—Tienes la vida perfecta, los padres perfectos, el novio perfecto y la estúpida amiga que se queda contigo incondicionalmente aunque no lo estés para ella. —Shuhua explotó, estaba harta y tenía que dejar ir las cosas.

—No estás pensando tus palabras, Shuhua. —Soojin se cruzó de brazos. —Voy a hacer como que no tuvimos esta conversación, estoy segura de que solo dices eso porque estás dañada—.

—Estoy dañada. —Asintió Shuhua. —Y me duele mucho que seas capaz de notarlo y prefieras no hacer nada al respecto. —No soportando más la situación decidió caminar a su casa, sintió que Soojin dijo algo pero su cabeza estaba muy nublada como para prestarle atención. En el corto camino a casa aceptó que ese día las cosas habían cambiado.

Miyeon era lo que necesitaba para ser feliz, su padre no era alguien en quien podía confiar y Soojin definitivamente ya no tenía espacio en su vida.

N/A: ¡Al fin! Estoy haciendo todo de mi para publicar un capítulo cada semana. Tengo días muy ocupados entonces no siempre puedo escribir, han sido re comprensivxs conmigo y por eso les agradezco de corazón.

Por sus comentarios también, me gusta sentir su apoyo.

Para la persona que dijo que todo era muy romántico simplemente diré que soy de signo cáncer, creo que eso lo explica. Espero que se estén cuidando muchísimo, les envío un abrazo y aquí va mi nueva pregunta.

¿Creen que Shuhua está bien con estar con Miyeon pese a estar confundida?

Nos vemos la próxima semana o quizá antes ¡por cierto! casi siempre publico en mi muro cuando estoy por actualizar y así, sería lindo mantener contacto con ustedes por ahí. 

 

 

Like this story? Give it an Upvote!
Thank you!
lonelynovember
Espero disfruten el capítulo 8, muchas gracias por las suscripciones. Me alegra mucho saber que hay personitas que leen lo que hago :(
Debo confesar que me da un poco de pena hacer de Soojin la "antagonista" de la historia porque es una beba preciosa y la extraño mucho, pero bueno es ficción.
No comments yet